SOL GENERAL
DARIO VERA
Si tomamos como referencia la expresión del capitán Daniel Cisneros, donde reconoce que a Correcaminos le han faltado “huevos” para superar la crisis que ha representado el actual Apertura 2025, el viernes quedó de manifiesto que además de eso, se requiere fútbol, orden y sí, mucho esfuerzo para poder salir a defender la camiseta del pajarraco azulnaranja.
Las circunstancias y la necesidad obligaron a Jorge Urbina a tener que echar mano de esos elementos siempre tan cuestionados por directivos, cuerpos técnicos, algunos aficionados, sectores de la prensa y a veces hasta por jugadores experimentados que indudablemente perciben un riesgo ante la competencia de las nuevas generaciones.
Que sí son buenos, que si no tienen experiencia, que si todavía les falta, que si son mejores los extranjeros… siempre serán cuestionamientos que quedarán en el aire, hasta que no salgamos de dudas y esas solo se disipan, cuando los ponen a jugar.
Fueron seis modificaciones las que realizó “La Abeja” al once inicial que consiguió la más reciente victoria del torneo, el pasado 24 de agosto en su visita a Tlaxcala cuando con goles de Fabián Salas y “Propela” García, se impusieron a los Coyotes por 2 a 0.
Este viernes frente a Dorados, un gol de Mario Sarmiento provocó el milagro de retornar a saborear las mieles de la victoria luego de una larga sequía, en lo que parece ser un bálsamo para la muy maltratada y muy escasa afición que se retrató en las tribunas, pues apenas acudieron según cifras oficiales: 1,101 fanáticos.
Durante meses hemos sido varias las voces que hemos sostenido que bien vale la pena correr el riesgo de jugar con los elementos que vienen en proceso de la filial de Liga Premier y por qué no, hasta los de Tercera, cuando tienes de forma evidente una grave crisis en el primer equipo.
Javier Garibaldi tuvo en sus manos el argumento perfecto para deshacerse de una serie de jugadores que ya poco y nada le aportan al equipo, cuando se destapó el caso de amaño de partidos.
Prefirió quedarse callado y voltear para otro lado como si nada pasara y hoy le puedo asegurar que eso fracturó su relación con el rector de la UAT, pues me aseguran que desde la máxima casa de estudios le exigieron que se buscara a todos los culpables y Garibaldi no quiso actuar.
Bajo el pretexto que el equipo “se iba a caer” y después los sacrificados por la afición y la prensa, serían justamente los jugadores jóvenes, no vino ni la depuración ni tampoco la oportunidad y la crisis de resultados se mantuvo.
Insisto, más allá del mérito, que para mí es más que suficiente, las circunstancias obligaron a Urbina a abrirle paso a elementos como el mismo Sarmiento, que fue el MVP del partido; Alan Aguilar quien demostró como se defiende la camiseta; Marco Aurelio López, un estoico por la lateral izquierda y Rafael Arce que no da un balón por perdido en cada impulso ofensivo.
Si contrastamos eso, con la (y discúlpeme que vuelva a citarlo) “falta de huevos” que se refería Cisneros, que yo la traduciría en apatía, falta de disposición y profesionalismo de algunos jugadores, ¿cuál era entonces el riesgo?, ¿cuál era entonces el miedo?… ¡que se la juegue mil veces con los canteranos!.
Jorge Urbina tiene a la mano la solución a la crisis de identidad, de resultados, de fútbol que pasa Correcaminos, ojalá que la fórmula sea sostenida en lo que termina el torneo pues, sí, muy lamentables todas las bajas por lesiones, tarjetas e indisciplinas, pero de elementos que ya se mostraban desgastados y sin ganas… si ya ganaste con los morros, juégatela con ellos; a lo mejor no vemos triunfos, pero al menos sí que salgan a partirse la madre.

