SOL GENERAL
Darío Vera
Con la derrota del viernes, Correcaminos se convirtió en uno de los equipos más perdedores del presente certamen con 6 descalabros en 12 presentaciones y si eso no le preocupa a su cuerpo técnico, ya no sé qué los hará encender las alarmas sobre el funcionamiento de este equipo.
El 50 por ciento de los duelos que han disputado hasta hoy han sido entregados al rival y en cada uno de ellos el balance ha sido negativo, pues no existe derrota alguna en la que nos podamos quejar de que el resultado ha sido “injusto”, pues inclusive ha habido victorias donde las circunstancias les favorecieron.
Para muestra de esto último, los tres puntos que se trajeron de Mérida cuando Venados incluso terminó con uno menos y el pajarraco azulnaranja echado atrás y pidiendo la hora.
Y ese es solo un botón.
Lo anterior lo señalo, toda vez que hay quienes basado en la estadística, analizan una posible calificación de Correcaminos a la liguilla.
Claro está que las matemáticas no mienten, pero a diferencia de éstas, el futbol no es para nada una ciencia exacta.
Y así, en números luce muy fácil; Correcaminos tiene 12 puntos, está en la posición 13 y a 5 del lugar 8, que es el último casillero para colarse a la fiesta grande.
La cosa es sencilla: que gane los dos partidos que le restan, que son contra rivales directos en la pelea por ese boleto, el caso de Mineros que es octavo y Alebrijes que es 11.
Entonces ya nada más falta que Irapuato, Tampico-Madero y Venados sumen menos puntos que el pajarraco y asunto resuelto.
Le digo que en el papel está bien fácil.
Lo complicado es trasladarlo al terreno de juego, ahí donde en 12 presentaciones apenas suman 3 triunfos, donde en 1080 minutos, donde promedian un gol por partido pues son la peor ofensiva del certamen y la tercer peor defensiva con 21 goles en contra.
Y antes de que se me ofendan, quien quiera encontrarle el lado bueno a esto, tiene la libertad de hacerlo, puesto que, si lo contrastamos con el pasado reciente, luce igual de malo.
Y no, tampoco quiero que pongan palabras en mi boca; aquí no hay mensajes cifrados, albures, ni dobles sentidos.
Lo que es, es.
Plantel hubo; ya no, porque se tronaron debido a que llegaron incluso con el torneo iniciado y la carga de trabajo o no fue tolerada o no se programó acorde a la necesidad de cada individuo.
Delanteros faltaron. Y si, ya sé que era lo único que había, pero no fue suficiente.
¿Identidad de juego? Esperemos ver una síntesis de lo que el equipo buscaba y en qué porcentaje lo consiguió para ver si están al menos en vías de obtenerlo.
Yo no le puedo decir cuál era el objetivo y su estilo pues la prensa solo entra una vez a la semana al entrenamiento a ver trabajos por bloque o espacios reducidos.
Lo que se ha plasmado en el campo es muy poco y muy difuso para valorarlo.
Actitud a veces y de algunos.
El viernes después de perder algunos jugadores parecían mas interesados por ir a saludar al cuerpo técnico y directivos de Cancún, que mostrar vergüenza por la derrota.
Inolvidable la carretada de aplausos a Torres Chiriboga que se fue como héroe por la expulsión, debido claro, a que se partió la madre en el campo… ojalá se le juzgue igual a un canterano como Alan Aguilar que ha sido relegado por el mismo motivo, las constantes amonestaciones por ser un perro en la marca.
Quedó demostrada la nobleza de la afición victorense que les dice, si no vas a ganar, al menos ponle huevos.
En resumen: los números dan esperanza… el futbol la quita.

