SOL GENERAL
Darío Vera
¿Quién sería el desgraciado que engañó a la directiva de la Jaiba Brava?…
Arribó en medio de una gran expectativa pues Correcaminos venía de su peor torneo en la historia, en cuanto a resultados refiere. Paco Cortez se la había jugado con los jugadores producidos en la cantera y hablaba en su momento del riesgo que esto implicaba, “no se pelea nada, vamos a darles la confianza de equivocarse y que maduren”, decía el timonel victorense en un discurso que respaldaba, temporalmente, el entonces presidente Javier Garibaldi.
Acabó el certamen y le dio las gracias, trajo entonces a su mentor Héctor Hugo Eugui.
El veterano entrenador sí tuvo el respaldo para contratar extranjeros, pues el pajarraco azulnaranja se la jugaba con puro elemento nacional.
Ahí llegó la cereza del pastel, primero dos zagueros, tan uruguayos como el entrenador: Pereyra y Capeluto, pero faltaba el matón, el hombre gol, el ariete, el que con goles debía ser prospecto a ídolo.
Semanas después se integró, era Joel Martínez (pronúnciese yoel, pues así es su nombre), de físico impresionante, diría una clásica anécdota entre la prensa deportiva de Victoria.
Aquel moreno de 1.83 de estatura, que en video parecía un auténtico killer del área, no defraudó su primer torneo, a fuerza de ser sincero: seis goles en 9 partidos, nada mal para alguien que no conocía el futbol mexicano. Aunque el equipo terminó mal, pues no calificó a liguilla, la afición aplaudió al sudamericano.
Pero algo pasó en la segunda mitad de su breve historia en la capital de Tamaulipas.
Suelo no hablar de las personas, pero en este caso se usa como referencia.
Vivía prácticamente a oscuras, en el vecindario su casa parecía hasta abandonada. Pero se le veía llegar y encerrarse.
En el patio una silla de plástico… como portada de Bad Bunny.
Pocas veces fue llamado por el área de comunicación para hablar con la prensa, cuando iba contestaba a fuerzas, entre dientes, como incómodo, molesto o tal vez hasta deprimido.
El hombre que había marcado gol en las jornadas 7, 10, 11, 12 y 13, del Clausura 2024, para el Apertura de ese mismo año, parecía otro.
Lento, indispuesto y hasta torpe. Trotaba en el campo, como si los diez mil dólares de sueldo ya no le supieran a nada.
Hasta eso, anotó gol en la fecha 1 contra Morelia, después vino la debacle. Corrieron a Eugui en la sexta fecha y llegó a dirigir Urbina para la séptima, nada menos que en el Clásico.
La Jaiba Brava por primera vez en 30 años le ganaba en su casa a Correcaminos 2 a 0 y ya iban más de 60 minutos; vino Gerardo Moreno para acortar distancias, pero llegábamos al minuto 90 en desventaja.
Al minuto 5 de los 8 que agregó el árbitro, parecía que el milagro se asomaba… ¡penal para Correcaminos!, a cobrar Joel, el uruguayo que por su actitud levantaba dudas entre la afición.
Displicente, muy cantado, suavecito, fue su tiro apenas cargado a la izquierda del campa Ruiz que apenas tuvo que agacharse para atajar y de paso, celebrar con el gallinazo.
Joel era el villano de la película; por su culpa se perdían 30 años de dominio azulnaranja en casa. La sentencia estaba firmada.
Lo sacaron por la puerta del 19 Carrera, pues la afición lo esperaba afuera del vestidor para lincharlo. El video ahí está, fui el único reportero que lo tomó.
El pajarraco y el uruguayo tocaron fondo contra Venados en casa; perderían 6 a 3.
Joel anotó y fue abucheado por la afición, escena inédita en el Marte R. Gómez que ya ronda los 90 años de antigüedad. Nunca un jugador local había sido tan aporreado y menos al anotar un gol.
Él respondió con la seña de guardar silencio… semanas atrás ya le había mentado la madre a los aficionados.
Joel puede haber hecho historia, más allá por su futbol, por las actitudes que mostró en el segundo semestre de su estancia en el equipo de la UAT.
El domingo juega como rival. Ni la afición, ni la directiva, ni el Chimal Ruiz están contentos por el deficiente desempeño de Joel; “lo creíamos diferente”, me dijo un jugador de la Jaiba Brava apenas el lunes.
La prensa ni se diga, “Darío, que mentiras le echaron a Chucho para que contratara a este bulto”.
Pero si el domingo anota, lo sacarán en hombros a la avenida Jalisco, de eso no hay duda.
¿Seguirá siendo igual de malo?, ¿se acordará de jugar al futbol?, ¿o será el burro que tocó la flauta?… ya veremos, ya veremos.

