SOL GENERAL
POR DARÍO VERA
Años atrás, cuando al chiquillo le costaba hacerse del aprendizaje escolar, había que entrar al regaño, la disciplina férrea e incluso hasta el jalón de orejas, por eso es que en antaño se acuñó la frase que dice que “la letra con sangre entra”, lo cual quiere decir que había que aprender a como diera lugar y a costa de lo que sea.
A Correcaminos le resultará bastante complicado, más no imposible, implementar una idea de juego que al menos durante el primer semestre del año no dio resultado; ¿cuáles son las posibilidades que en el torneo que recién arranca si haya rendimiento?, sólo el tiempo lo dirá.
Héctor Hugo Eugui no modifica el dibujo táctico con el que intentó sin éxito trascender en el Clausura 2025 y bajo esa misma apuesta arranca el torneo Apertura.
Su línea de cuatro defensores, que para la fecha dos va a tener que modificar no la estructura, pero si la conformación de la misma pues Juan Manuel Capeluto se va la congeladora un partido tras haber visto la tarjeta roja en la jornada inaugural.
Veremos en la semana si habilita al recién llegado Juan Pablo Martínez para hacer dupla con Pereyra, recorriéndolo de la lateral izquierda y así ver el retorno de Pineda al campo o mandar a Gerardo Moreno a la central y que inicie Treviño para ocupar la contención junto a Cisneros.
Esas son las opciones más viables que tiene “El Desalmado”, tomando como antecedente las decisiones que aplicaba el semestre anterior.
Respecto al juego del viernes, podría ser un vaticinio de lo que será este torneo: un inicio con tropiezos, desorden y confusión, para que probablemente venga un despertar que les permita cerrar de forma decorosa, no por buen futbol sino por vergüenza, deseos y garra.
Héctor Hugo Eugui tiene en el futbol más de lo que cualquiera de los integrantes de la prensa deportiva que le da seguimiento a Correcaminos tiene de carrera y quizás hasta de vida; dicho sea, con todo respeto: cuando nosotros vamos, el ya viene y nos da tres vueltas en experiencia en estos ámbitos.
El comentario es en razón que el charrúa, sabe y bien que lo sabe, que el futbol es subjetivo; que lo que para uno es dos más dos, para otro va a ser tres. Que no se puede ver con los mismos ojos lo que hay en el terreno de juego, más aún cuando los resultados no acompañan, porque -hay de gustos a gustos- pero nadie puede estar feliz con un empate sobre la hora.
El viernes le pedí un análisis fuera de la emotividad del penal al ’95 y el gol de Joel, atinó a expresar que “más allá de que quieran decir que hubo una euforia por el empate, entraron jugadores que son valiosos… fuimos dominadores del juego y Morelia después del gol no tuvieron otra oportunidad”.
Y no es que sea malo ser optimista, pero también sería muy bueno ser autocritico, aunque de eso tenemos bien claro que no muestra ni un gramo, pues antes de que empezara el torneo, calificó el anterior como bueno y que estaba contento, aunque no cumplió su meta de entrar a liguilla.
Al final él puede estar feliz, habrá que ver cuáles son las calificaciones que aparecen en la evaluación del director deportivo, Ricardo Chávez Medrano, quien llevará la métrica para saber si saca diez, pasa de panzazo o de plano vuelve a reprobar.
Ya empezó el torneo y Correcaminos va en busca de la mejoría clara, evidente, precisa y concisa, aunque esta sea mostrando un futbol mas alegre, pero sobre todo efectivo, o como es mas probable… a golpe y porrazo.

