SOL GENERAL
Darío Vera
Como una burla calificó Héctor Hugo Eugui Simoncelli la pregunta hecha por la prensa el viernes pasado, a propósito de los futbolistas de barrio con los que reforzó a Correcaminos para la actual temporada, que sí será esa la tónica y ex futbolistas del pajarraco tienen chance de un segundo aire para el Apertura 2025.
No le gustó al timonel charrúa que le cuestionaran si incluso Luis “Tano” Ahumada tiene chance de reverdecer laureles con la tropa universitaria, pues consideró se estaban mofando de los criterios para seleccionar futbolistas de cara a la siguiente campaña en la que, de plano, refuerzos lo que se dicen refuerzos, nomás no llegan.
A ver, que quede claro: al “Propela” García que tanto admira Eugui, ni lo conozco, ni lo he visto jugar, pero el uruguayo lo describe como “un jugador muy versátil, que lo mismo juega por derecha, que por la izquierda, adelante o atrás”, y que en estos 8 años que dejó de ver acción en la segunda categoría del fútbol mexicano “jugó todos los días allá donde estaba”, (llámese talacha).
Debe ser un fenómeno el “Propela”, pues ni de los campeonísimos jugadores de la Liga Premier se refiere así “El Desalmado” Héctor Hugo.
Respecto a “Soldado” García es un muchacho de Victoria, que conozco, gran jugador que hasta el momento pelea el liderato de goleo en la Liga Santander, de la cual es campeón con Las Marías, mérito para estar en Correcaminos, tiene y de sobra, y es el menos culpable que la directiva haga cosas buenas que parecen malas.
¿A qué me refiero con esto?, a que el discurso fuera más creíble si en efecto Javier Garibaldi y Eugui tuvieran la humildad de ir a los llanos de Victoria en busca de talento y que tanto “Propela” como “Soldado”, sean inspiración para la raza que tiene el sueño y la ilusión de algún día defender la camiseta del equipo de sus amores, el azulnaranja de su corazón.
Pero cuando observas que uno llega por ser “hijazo” del auxiliar y otro llega por ser empleado del Club, pues obviamente que los cuestionamientos van a llegar y el desempeño de ambos jugadores siempre va a estar en predicamento.
Más aún cuando hay elementos como Rubli o Zapata, que ya no encajaron en el gusto del Héctor Hugo y Garibaldi, teniendo que buscar nuevos horizontes y hasta el día de hoy, no hay un director deportivo que defienda esos procesos, porque el entrenador afirma que “no sirven para nada”.
No se necesita mucha materia gris como para darse cuenta que quienes parece que se están burlando del club, de la afición y hasta de la Universidad, definitivamente son otros.

