Educación virtual

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Maremágnum
Mario Vargas Suárez

Cuando supimos los resultados de la elección presidencial del 2018, que favorecía mayoritariamente a AMLO, aunque que no de la población en posibilidades de sufragar, algunos mexicanos que votamos por otros candidatos, tuvimos la esperanza de habernos equivocado en la urna.

No hubo desconcierto en la llegada del tabasqueño, originario de Macuspana, Tab., a la presidencia de la República, se respetó el voto.
Donde hubo mucho desconcierto es El Estilo Personal de Gobernar, como tituló el Mtro. Daniel Cosío Villegas (1898-1976) su libro editado en 1974, cuando se refirió al gobierno de su ex condiscípulo, Luis Echeverría Álvarez.

Otro desequilibrio ha sido la Pandemia del COVID-19 que ha sometido al mundo en un laberinto con múltiples puntos de vista que exigen continuar con lo cotidiano, con la vida a la que nos habíamos acostumbrado y que por otro lado, se recomienda calma, prudencia, mucho sigilo.

En el contexto pandémico, la educación ha sido un punto neurálgico de las autoridades en este sector, pues echan mano de lo que les sugirieron, supieran o no de lo que hablaban y sin mediar consecuencias, ordenaron desde el escritorio de la burocracia, lo que consideraron pudiera ser útil para la gran mayoría.

La educación en línea por la pandemia empezó, por lo menos en México, para que ni estudiantes, padres de familia o profesores de todos los niveles, tuvieran una muy ligera idea del mundo al que ingresábamos, ni siquiera en las universidades. Hay desde luego excepciones.

Iniciar la educación virtual o la Escuela por Internet, representó un escenario inexplorado para muchos protagonistas que exhibieron en muchos casos, la falta de recursos tecnológicos simples (para algunos) como una computadora o el internet en casa.

Los padres de familia con más de un hijo en edad escolar han manifestado conflictos para atender a los escolares, porque muchos de ellos tradicionalmente han dejado esa tarea a los profesores, por lo que ahora no saben cómo inducir al niño, adolescente o joven para centrar la atención en el monitor, televisión o radio.

Usted conoce la existencia de papás que permiten a sus hijos una libertad que se ha convertido en desobediencia y no son pocos quienes reconocen su falta de autoridad para corregirlos o llamarles la atención de alguna forma, eso se lo dejan a los maestros.

En el caso de los profesores, la gran mayoría fueron capacitados para impartir clases en forma presencial, con los recursos didácticos para controlar la disciplina necesaria en el aula, incluyendo el pizarrón, imágenes, diapositivas, mapas, etc., de tal suerte que el educando aprenda.

Por desgracia, existen maestros de la educación básica que no utilizan ni el correo electrónico o la computadora; menos aún poseen el conocimiento del lenguaje técnico de las plataformas, fuera del WhatsApp, Twitter o Facebook básico.

Directivos de la educación en México pensaron que era lo mismo pararse en el aula escolar, que frente a una cámara que proyecta la imagen a varios usuarios, por lo que no tuvieron ‘empacho’ para ordenar las clases en línea.

Las redes sociales de un grupo de bachilleres de una ciudad del país, hicieron viral un video cuando el profesor se deja engañar por sus alumnos que le recomendaron oprimir una tecla y al hacerlo, se auto elimino del resto del grupo, aunque él si les oía reírse de él, no les veía, preguntado angustiado cómo regresar la imagen.

Gran parte de los maestros de México no saben un ápice de la educación a distancia, aunque desde hace varias décadas, la Secretaría de Educación Pública implementó la licenciatura en Telesecundaria, porque existe ese subsistema, sobre todo en la zona rural.

Los sabios de la educación de escritorio, omitieron considerar los múltiples distractores de la atención hogareña, desde los ruidos ambientales, hasta el llanto de los bebés, el antojo de la cocina, el celular, la Tablet y los gritos de una mamá o papá.

Maestros, padres de familia y muchos estudiantes nos preguntamos si con esta experiencia los estudiantes realmente ¿lograron un aprendizaje? Porque copiar y pegar aprendieron en el sistema escolarizado, con la pandemia ‘ha sido el pan nuestro de cada día’, desde la escuela secundaria hasta la universidad.
¿Usted qué opina?