Una triste historia…

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Rosa Elena González

Hoy que mucho se habla de igualdad, feminicidios y el empoderamiento de las mujeres son días para recordar que también las de nuestro género debemos de reflexionar, hablamos de un país machista pero poco mencionamos que la familia tradicional es un matriarcado, que la mayoría de los hombres son el ejemplo de la educación y valores con los que su madre les formó.

Los hombres no nacen siendo delincuentes, asesinos o violadores, muchas veces son el resultado de círculos viciosos que las mujeres por miedo, comodidad o ignorancia no nos atrevemos a romper.

Se ven manifestaciones de mujeres en contra del machismo pero seguimos viendo que las propias madres lo fomentan y hacen diferencias, desde el hogar, entre niñas y niños. Entonces, ¿dónde está el problema y cuál es la solución? Eso es lo que todas las de nuestro genero deberíamos de reflexionar.

Cuántas veces no hemos escuchado, “tú no laves los trastes porque eso es de niñas” o, “tú no puedes cambiar una llanta porque eso es de hombres”, además que desde niños vestimos a los niños de azul y las niñas de rosa cuando el color es lo que menos importa, lo que realmente forma a un hombre o una mujer como tal son los valores, la educación, el respeto entre padre y madre, lo que  ven  en familia.

Como mujer siempre he pensado que buena parte del cambio lo debemos y solo podemos hacer nosotras, cuando rompemos paradigmas, desde el hogar eduquemos a nuestros hijos e hijas igual, les enseñemos a respetarse y respetar a los demás.

Cuando dejemos de hacernos menos, llorar para  lograr algo o hacernos las mártires y decidamos `ponernos  todas de pie para luchar por lo que se quiere entonces,  será entonces cuando se vea la diferencia y no para querer ser más que los hombres, esto no se trata de guerra de sexos, sino para que realmente se tenga paridad, igualdad de oportunidades y las leyes sean justas para unas y otros.

Hombre y mujer son complemento y si las mujeres pedimos igualdad con la misma responsabilidad debemos actuar, el respeto  se gana respetando a todas y todos pero no saliendo a las calles desnudas a protestar y destruir todo lo que se encuentran a su paso al tiempo que lanzan consignas contra los varones y hasta pidiendo que se mueran todos como si no necesitáramos unas a los otros.

También hay que decirlo, muchas veces son las mismas mujeres las que obstaculizan a las de su género, fomentan en machismo, le abonan a la misoginia, algunas féminas son las más aguerridas para desacreditarse entre sí, hasta en los grupos facticos las mujeres son las más violentas y hasta desalmadas, un hombre se sensibiliza cuando le recuerdan a su madre, pero una fémina no reacciona igual.

Lo peor es que en la mayoría de los casos las niñas, jovencitas que son raptadas u obligadas a prostituirse son convencidas o amenazadas por mujeres.

Mucho se habló del caso de la pequeña FATIMA y lamentablemente fue una mujer la que la rapto, hace días también apareció en medios de comunicación el caso de unas niñas que fueron violadas por su padrastro y la misma madre estaba enterada y evitaba que ellas denunciaran.

El martes pasado medios de comunicación nacional dieron cuenta del rescate de una recién nacida que se encontraba atrapada en un hueco de unos edificios, la pequeña fue tirada por su desalmada madre que se dio a la fuga.

Y para no ir tan lejos, acá en la capital de tierras cuerudas no cantan mal las rancheras, se han dado muchos casos de mujeres que dejan abandonados a sus hijos por correr tras un amor o porque no quieren que la sociedad se entere de su error. Un caso fue de una poderosa funcionaria en la administración de EUGENIO HERNANDEZ FLORES que por convenir a sus intereses dejo a su hijo en un internado de Texas y así evitar le cuestionaran sobre el nombre del empoderado padre.

Otra, como dijera SILVIA PINAL, triste historia se dio en la administración pasada, la de EGIDIO TORRE CANTU,  una jovencita hija de padres muy cercanos al Gobernador TORRE, estudiaba en Monterrey,  ocultó su embarazo, tuvo al bebe en el baño de su departamento, lo enredo en toallas, lo dejó tirado en la banqueta, desde su ventana vio que ninguna alma caritativa se detenía para apiadarse y recoger al niño por lo que ella misma llamó a la policía para reportar que por su domicilio había una criatura abandonada.

Llegaron las autoridades por él bebe que luego de ser revisado y asistido en una institución de salud fue enviado a Capullos, Casa Hogar, al ser interrogada la muchacha dijo no saber quién había sido la desalmada que abandono al recién nacido.

Días después la madre de la muchacha fue a visitarla, se percató que tenía mal aspecto, como de enferma, y la llevó al doctor, “su hija tiene poco de haber dado a luz”, le dijo el médico a la Señora que no pudo ocultar su sorpresa, menos siendo tan religiosa.

A la muchacha no le quedo de otra que confesar lo que había hecho con un recién nacido sangre de su sangre, su excusa, no quería que sus padres y la sociedad victorense  se enteraran.

La muchacha se restableció y comenzaron los trámites para adoptar el niño, hasta fue necesaria la intervención del DIF Tamaulipas para que el de Nuevo León cediera con Capullos a entregar al bebe, afortunadamente ese pequeño regresó con sus familiares.

Si, igual que hay hombres sin escrúpulos hay mujeres, tan violentos pueden ser ellos como ellas y en lo que debemos enfocarnos todos como sociedad es en formar gente de bien, y sí, las mujeres pueden marcar la historia comenzando desde el hogar.