Clemente Zapata M./LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —Luego que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) dio a conocer 19 observaciones que alcanzan a distintas dependencias, entre ellas la Secretaría de Obras Públicas del Estado, además de las áreas de salud y educación, Pedro Cepeda Anaya salió al paso al asegurar que ninguna de ellas se puede considerar de gravedad ni implica un monto por resarcir, “nada de qué preocuparse”, citó.
Cuestionado sobre la naturaleza de los señalamientos que recaen en materia de obra pública, el Secretario del Gobierno del Estado descartó un quebranto económico.
“No hay monto, simplemente son observaciones documentales, alguna que otra fotografía, alguna prueba de laboratorio, algún generador más amplio de algunas estimaciones”, explicó. Al preguntársele de manera directa si existía algún motivo de alarma, reiteró que: “No, nada que preocuparse”.
Cepeda Anaya rechazó que los señalamientos deriven de una integración deficiente de los expedientes, defendiendo: “El orden lo tenemos. Tan es así que observaciones graves nosotros no tenemos”.
Justificó que se presenten este tipo de observaciones por parte de la ASF, al dimensionar el volumen de papelería sujeta a escrutinio: “O sea, son muchos documentos lo que nos revisa. Estamos hablando de alrededor de 3 mil 500 millones de pesos, y todos son documentos”.
El secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado atribuyó las inconsistencias detectadas al tamaño de los expedientes que se generan por cada obra.
“Hay estimaciones, de verdad, que tienen más de mil hojas. Y de repente que se nos pase, que falte alguna fotografía o alguna prueba de laboratorio de algún concepto, es normal, es difícil”, señaló.
Al ser consultado sobre las obras específicas comprendidas en las observaciones, el secretario evitó dar un listado y respondió que se trata de casos variados, aunque citó como ejemplo el Hospital de Ciudad Madero.
“Son estimaciones de mil hojas, de 800 hojas, de mil 500 hojas. De repente que nos falte alguna fotografía o alguna prueba de laboratorio”, insistió, para agregar que la corrección de esos detalles forma parte de la operación cotidiana de la dependencia: “Es parte del trabajo que estamos revisando y corrigiendo día con día”.
Para sustentar su argumento, Cepeda Anaya detalló la cadena de revisión por la que atraviesa cada estimación antes de convertirse en un pago. El documento se genera en la propia Secretaría y es revisado por los supervisores, el jefe de departamento, el director y el subsecretario; de ahí pasa a la dirección de estimaciones, donde se examina hoja por hoja, y posteriormente se turna al Órgano Interno de Control, dependiente de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno.
El expediente, precisó, regresa después al área de estimaciones y de ahí se remite a la dirección administrativa de la Secretaría de Obras Públicas, donde se verifican facturas y cuerpo de estimación. “A veces sale algún detalle y se corrige. Y ya se va a finanzas para su pago”, indicó.
El proceso, sin embargo, no concluye ahí. De acuerdo con Cepeda Anaya, una vez superado el filtro del Órgano de Control intervienen las auditorías internas de la propia Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, y en una etapa posterior lo hace la Auditoría Superior de la Federación. “Son muchos ojos los que nos están revisando”, concluyó.

