Redacción/LaExpresión
GUADALAJARA, Jalisco. —El Estadio Guadalajara se vestirá de gala para albergar el encuentro de la segunda jornada de la Fase de Grupos del Mundial 2026, donde la Selección Mexicana se medirá ante su similar de Corea del Sur.
El conjunto tricolor llega a este compromiso con el ánimo en alto tras haber debutado con una victoria frente a Sudáfrica, lo que coloca a los dirigidos por Javier Aguirre en una posición inmejorable para buscar la clasificación anticipada.
El rival en turno destaca por su conocida disciplina táctica y un ataque caracterizado por la velocidad, virtudes que pondrán a prueba el orden defensivo de la escuadra local, arropada por el cobijo de su afición.
Los antecedentes históricos inclinan la balanza a favor del equipo mexicano, que presume un registro invicto frente a los surcoreanos en el torneo de la FIFA. El primer capítulo de esta rivalidad en las Copas del Mundo se escribió en Francia 1998, cuando en Lyon el cuadro nacional remontó para imponerse por un marcador de 3-1 gracias a las anotaciones de Ricardo Peláez y un doblete de Luis Hernández.
Aquel triunfo resultó determinante para que la delegación mexicana superara la primera ronda en territorio europeo, dejando una huella imborrable en la memoria de los seguidores.
Dos décadas más tarde, el destino volvió a cruzar a ambos equipos en la cita de Rusia 2018. En el duelo disputado en Rostov, México repitió la dosis al vencer 2-1 a la escuadra asiática mediante una pena máxima cobrada por Carlos Vela y una definición de Javier Hernández, resistiendo el descuento final de la estrella Son Heung-min.
Con este bagaje, la actual generación azteca, liderada en la cancha por hombres como Raúl Jiménez, Julián Quiñones y el joven Gilberto Mora, saltará al terreno de juego con la misión de prolongar la paternidad y sumar tres unidades fundamentales.
El peso de este partido va más allá de la estadística o el orgullo, pues un triunfo prácticamente amarraría la primera posición del Grupo A para el Tricolor. Conseguir el liderato del sector no solo facilitaría un cruce en teoría más accesible, sino que garantizaría que México dispute sus encuentros correspondientes a los dieciseisavos y octavos de final en el Estadio CDMX.
Jugar el inicio de la fase de eliminación directa ante el público de la capital representa el mayor incentivo para el representativo mexicano, que aspira a capitalizar su condición de local en este certamen global.

