Por mis pistolas

Mario Vargas Suárez

La película como el título de hoy fue dirigida por Don Miguel M. Delgado en 1968 y protagonizada por don Mario Moreno ‘Cantinflas’, catalogada como comedia wéstern y sátira a los spaghetti Wéstern (también conocido como el wéstern europeo puesto de moda por los italianos).

Por mis pistolas sugiere imposición, hacer lo que el ‘poder’ quiere, con razón o sin ella; simple y llanamente porque así lo ordena quien puede y en este sentido me parece extraordinaria la analogía de algo que escribió en 1900 el artista francés Jean-león Geróme, sobre la verdad y la mentira.

Dice Jean-león: “Un día la verdad y la mentira se cruzaron, “buen día” -dijo la mentira-, “buenos días” -contestó la verdad-… “hermoso día”, -dijo la mentira-… entonces la verdad asomó y verificó que lo era. “Aún más hermoso está el lago”, -dijo la mentira-… y la verdad miró el esplendoroso lago percatándose que la mentira decía la verdad; Entonces la mentira corrió hacia el agua y dijo “aún está más hermosa el agua, nademos…” y la verdad tocó el agua y se percató que la mentira decía la verdad, por lo que ambas se quitaron la ropa y entraron al agua.

Un rato después salió del agua la mentira y se vistió con las ropas de la verdad y se fue. La verdad fue incapaz de vestirse con la ropa de la mentira y caminó desnuda por lo que todos al verla se horrorizaron”…

Me atrevo a decir que hay muchas posibilidades que en tiempos de incertidumbre la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada y no la verdad al desnudo.

En México estamos viviendo no una, un cúmulo de situaciones donde muchos conciudadanos preferimos ver a la mentira disfrazada, porque nos negamos a las verdades, ya no solo de salud, sino de políticas de gobierno.

Es muy triste que muchos mexicanos consideren un engaño lo del COVID-19 y peor, que crean su verdad como que en los hospitales están matando a la gente y que hasta el gobierno (señalan a los tres niveles) paga a los médicos para inyectar virus letales.

Quizá la mala memoria de mis compatriotas no recuerdan que hacia la presidencia de Don Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) una mentira vestida de verdad, causó estragos en la sociedad mexicana, porque de alguna parte surgió el rumor de que brigadas de médicos y enfermeras estaban vacunando a los escolares para esterilizarlos y fueran impedidos para su reproducción.

Desde corretizas hasta golpes tumultuarios en las vías públicas contra personas vestidas con uniforme clínico u hospitalario, se dieron por muchos rumbos del país, incluyendo a estudiantes de carreras relacionadas con la salud… el uniforme los delataba.

En las escuelas los padres de familia hicieron un caos, puesto que aquellos profesores que intentaron impedir la salida de los niños, fueron amenazados por padres de familia que creyeron en la mentira, disfrazada de verdad.

Lo más reciente, de aquí la relación directa con el título de este espacio hoy, es que el presidente López, contravino la petición, no de uno o dos países, sino que fueron ocho entre los que se cuentan: Canadá, Alemania, Francia, Italia, España, Gran Bretaña, Suecia y Finlandia, para quedarse con el monopolio de la generación de energía en México, pese a los contratos firmados con esos países con sumas millonarias en euros. Para justificar su acción, en la Mañanera de este lunes, el Ejecutivo Federal mexicano, acusó -otra vez- a ‘los gobiernos neoliberales’, y a empresas nacionales y

extranjeras, de haber acordado el desmantelamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y que los mexicanos consumidores no se beneficiaron.

El tabasqueño llegado a presidente del país, aseguró a los reporteros que “…hubo negocios sucios con las energías limpias… se habían apoderado del sector energético… estaban conspirando para destruir a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad… hay constancia de lo que estoy diciendo, se entregaron contratos en el caso de Pemex, se dejó de invertir para que se dejara de producir petróleo”, aseguró. López Obrador.

Y vale la pena esa leyenda del francés Jean-león Geróme, sobre la verdad y la mentira… Hay mexicanos amantes de la mentira con ropas de la verdad; también existen mexicanos que preferimos que la verdad se exhiba desnuda, aunque nos tilden de enemigos de la 4T, neoliberales, cómplices de la mafia en el poder y todos esos epítetos de los acérrimos simpatizantes, que poco a poco merman en número.

¡Por mis pistolas!