Clemente Zapata M./LaExpresión
CIUDAD MADERO, Tamaulipas. —Tras advertir que intentará llegar hasta las últimas consecuencias, haciendo un llamado a quienes fueron víctimas de la Academia Militarizada Doenitz, para que no se queden callados, Alejandra Quintoz acusó castigos severos, a lo que calificó como torturas, asegurando que costaron la vida de su hija Dafne y revelando que teme por su integridad y la de sus familiares, debido a las influencias de los implicados.
La señora Alejandra Quintoz reveló que la menor de 13 años, originaria de El Mante, falleció tras cuatro días de un supuesto adiestramiento en un campamento de verano de tipo militar.
Entrevistada frente a las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado, en donde la señora todavía trae su pijama y visiblemente afectada, denunció que la Academia donde se dieron los lamentables hechos, opera bajo esquemas de violencia extrema y castigos físicos severos, disfrazados de disciplina, por lo que, responsabilizando directamente a los propietarios del lugar, a quienes señaló de poseer presuntos vínculos y protección dentro de corporaciones federales.
De acuerdo con el testimonio de Alejandra Quintoz, la institución privada está encabezada por un exmiembro de las fuerzas armadas que ejerce una fuerte influencia en la zona, de apellido Ponce.
“Estrellita es la oficial encargada, es la esposa del dueño, de Ponce, es el dueño de la academia y el director general, él es egresado de la Marina porque los mandan desde México… o sea está bien, bien, bien relacionado, no te lo puedo decir, tiene sus buenos padrinos”, aseguró.
Asimismo, detalló que, tras la difusión del caso, otros padres de familia y exalumnos se han acercado para testificar sobre las condiciones del plantel: “Me hablaron varias madres de familia que se encuentran aquí y exalumnos que se tuvieron que escapar de esa academia de tortura porque los hacían comer su vómito… les daban castigos severos de asesinos, tortura, tortura, humillación, eso se llama humillación porque ni siquiera es un entrenamiento”, agregó.
La madre rechazó las justificaciones de una salud deficiente de su hija, dadas por la Directiva, que en sus reportes previos argumentó deshidratación y tos, señalando que el cuerpo de la adolescente presenta huellas físicas de agresiones y de otro tipo que se negó a especificar.
“Tiene hematomas en su cráneo y muchas cosas más que no les puedo decir para no arruinar la investigación… una cosa es la disciplina y otra cosa es el asesinato porque son asesinos de menores de edad”, expuso.
Explicó que la rigidez de las reglas de la academia le impidió mantener comunicación directa con su hija, justificándolo bajo la idea de fomentar la independencia de los menores: “Me decían que como es una escuela militarizada lo que buscan es que el alumno tenga independencia, fortaleza… nunca me imaginé esto, yo solamente quería que ella valorara lo que yo hacía por ella y aparte que ella tuviera entrenamiento, acondicionamiento, pero no que me la entregaran así”.
Ante el temor de que la influencia de los directores obstaculice el proceso legal, la denunciante lanzó un enérgico llamado a las máximas autoridades de la República, enfatizando que no se detendrá hasta que se aplique la ley.
“Hago una llamada a la Marina, a la Naval, a (la presidenta) Claudia Sheinbaum, a todas las autoridades, que si ¿esos son los servidores para el pueblo mexicano…? Sólo quiero justicia y voy a llegar a las últimas instancias”, afirmó. Debido al desarrollo de las indagatorias periciales para confrontar las declaraciones de los involucrados, el proceso funerario sufrirá restricciones, reveló Alejandra Quintoz, quien no podrá cremar los restos de su hija por si requiere ser nuevamente analizado y se requiera una exhumación.
“No la voy a poder cremar porque si se dan más investigaciones van a tener que estar sacando el cuerpo… me dijeron la podemos estar sacando para ver si no hay más indicios, a ver si coincide mi declaración, la de ellos y como se encuentra el cuerpo de mi bebé”, finalizó.

