Darío Vera/La Expresión
CIUDAD VICTORIA. —Aunque confiesa que empezando el juego de vuelta casi le rompen el tobillo, él se consideraba aún en condiciones de continuar dentro del terreno de juego “pero ya fue decisión de Arias sacarme, no lo culpo, pero yo siento que podía dar más”, el brasileño Milton Antonio Nunes Niemet “Zico”, a quien a casi 29 años de la final entre Correcaminos y Tigres, se duele aún de la dolorosa derrota que significó perder el título del Torneo Verano 1997 en la ya extinta Primera División “A”.
Una herida abierta que suma 10,550 días de sangrar, pues para el nativo de Sao Paulo, Brasil, afirma que no sólo duele haber perdido la posibilidad de ser campeones, sino también la teoría de la afición que la vox populi lo resume con la famosa frase “se vendieron”.
“Nuestro error fue quererle jugar de tú a tú a un equipo bien dirigido por Alberto Guerra, sobre todo porque nunca pudimos detener ni con dos o tres marcas a Nilson Esidio que fue una pesadilla para nosotros ese día”, recuerda Zico en exclusiva para La Expresión.
Incluso afirmó que, pese a sus decisiones, él no considera que Raúl Arias haya tenido responsabilidad en la derrota, pues “si analizamos bien, únicamente hizo un cambio respecto a la alineación del partido de ida que ganamos allá en El Volcán, si no me equivoco fue Renato Porto, pero de ahí en fuera fue el mismo planteamiento y esa es responsabilidad nuestra”, reitera el habilidoso medio creativo que portara la camiseta número 10, aquel fatídico domingo 1 de junio de 1997 en el ahora inexistente césped siempre largo y pesado del Estadio Universitario “Prof. Eugenio Alvizo Porras”.
Y ahonda, “Le dimos la iniciativa a Tigres, cuando nosotros veníamos jugando y siempre nos distinguimos por ser un equipo con presión alta pero siempre compactos para recuperar la pelota rápido tras pérdida, una transición que se diera cerca del área rival, creo que cambiamos un poco, no entiendo la posición de Raúl (Arias) porque veníamos con la ventaja y nos desbordaron fácilmente… Nilson (Esidio) con la calidad que tenía, que venía del Inter de Porto Alegre, la estatura y la agilidad, pese a ser un jugador muy alto, le facilitamos todo”, recuerda el hombre surgido del Flamengo.
Consciente que carga con ese estigma, él no tiene nada que reprocharle a la afición, pues afirma “La afición siempre va a tener la razón, están en su derecho de especular, pero el futbol así es, no te permite replegarte ante un equipo así y pagamos las consecuencias”.
Reitera que él tiene la conciencia tranquila y las manos limpias, “a cada aficionado lo puedo ver a los ojos, yo soy un hombre de fe, una persona que disfrutó el futbol, nunca hice nada para que duden algo extra-cancha, yo incluso no tengo nada que decir de mis compañeros, creo que fue un gran grupo, infelizmente nos tocó jugar mal un partido y lo peor es que era el partido más importante de nuestras vidas”.
ADIÓS PREMATURO
Con 29 años, Zico volvió para 1998 a Correcaminos e incluso disputó unas semifinales frente a Venados, donde el equipo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas quedó fuera, pero con el protagonismo que le caracterizó hasta que llegaron los tiempos post-pandémicos.
“Previo al juego de vuelta yo voy a Monterrey a hacerme unos estudios porque tenía un dolor intenso en la espalda, para mi sorpresa me descubren dos hernias discales y me atreví a jugar el partido de vuelta infiltrado, pues el diagnóstico requería operación y no había ninguna garantía de quedar bien tras la cirugía”, recuerda el brasileño.
La urgencia de reforzarse de cara al siguiente torneo y la presión que ejercía el técnico Anibal “Maño” Ruiz para cubrir la plaza, llevó a Guillermo Lara Guadarrama, entonces administrador del equipo, a prescindir del habilidoso mediocampista que jugó en México también para Puebla y Celaya, donde es considerado leyenda, así como en los inicios de la MLS con el San José Clash.
“Yo no sé qué pasó, pero solamente prescindieron de mí, yo tenía seis meses de contrato todavía, no sé si Memo Lara o el San José Clash eran los dueños de mis derechos, pero nunca vi nada de finiquito, ni ningún tipo de prestación, nadie se hizo responsable de mi tratamiento en el club, simplemente dejé de jugar”, expresa con tristeza el paulista, quien afirma que de no ser por el diagnóstico médico, el futbol le deparaba cinco años más en las canchas.
QUIERE VOLVER
Pese al mal trago que significó haberlo retirado así de pronto, Zico asegura que le tiene un cariño muy especial a Correcaminos y a la afición de Victoria, “me duele mucho que el equipo esté en la situación que se encuentra, yo le atribuyo que le ha faltado convencimiento hacia los jugadores por parte de los entrenadores que ha tenido, porque ya hemos visto pasar a muchos y me llamaba mucho la atención como se van quedando sin referentes, yo pensé que cuando llegó Giovanni Hernández iba a ser quien tomara la batuta, pero muy lento, muy pesado, caminaba en el campo, en realidad muy triste”.
No tiene tapujo en levantar la mano para hacerse de la dirección técnica, pues afirma “claro que estoy listo, yo me titulé en 2007 como director técnico, he dirigido equipos formativos, terceras divisiones, actualmente estoy al frente de un proyecto de Pachuca y sigo relacionado directamente al futbol”, sostiene Nunes Niemet.
Recuerda que sólo ha tenido una oportunidad de dirigir en esta división y fue en 2015 cuando llegó como relevo al Celaya, “incluso enfrenté a Correcaminos que dirigía Alex Aguinaga, gran equipo y jugaba muy bien, ellos nos vencieron 1 a 0 con gol de Nurse”.
RECONOCE DESVENTAJA
El tiempo, la distancia, la poca experiencia en el circuito, la falta de un promotor, son elementos que le juegan en contra al ex jugador y ahora director técnico de 59 años de edad y él está consciente de todo ello, pero señala, “de alguna manera si es desventaja, pero yo creo que cada técnico debe mantenerse ético, no se vale cuando hay algún entrenador todavía con contrato ahí filtrarse y llegar a un entrenamiento a promoverse, yo creo que hay maneras claro, pero tengo la ventaja de tener a la afición, a la prensa de mi lado, que confía en mi”.
Añade con fe “creo que Dios es grande y te abre la puerta en el momento correcto, yo me siento plenamente identificado con la gente de Victoria que tiene ese gran club que infelizmente los resultados lo dicen, llegó Chelís, llegó Roberto Hernández, “El Pity” Altamirano, ahora “El Chavo” Díaz, y los resultados hablan”.
Y puntualiza “este es el equipo más grande de la división, hay que convencer al jugador y buscar ganar no solo en casa, sino también afuera, ojalá se me tome en cuenta, alguna vez tuve una videollamada con otro director deportivo en su momento, Arellano, varias veces me han mencionado en ternas pero siento que este ahora sí es mi momento, ojalá que ya no pase más tiempo y que vean que llevo la sangre en las venas, sin miedo al éxito, porque soy de eso corajosos que van, que luchan, que empujan… y el que va, siempre llega”, finalizó.

