SOL GENERAL
Darío Vera
La última vez que Correcaminos tuvo un auténtico protagonismo en la segunda categoría del fútbol mexicano, fue en aquel torneo de Clausura 2014 en que perdió la final frente a Tecos. Después de eso nada volvió a ser igual.
De 2016 a 2025 administrativa y deportivamente, la responsabilidad desde presidentes, hasta técnicos y jugadores, recayó en muchas ocasiones en improvisados, advenedizos y retirados.
Hoy parece que las aguas toman su cauce.
Armando Arce Serna recibió la responsabilidad en una segunda etapa que formalmente inicia en este Clausura 2026 y que está noche, pese al arranque con tropiezo en Morelia, tiene su prueba de fuego al debutar en casa donde no se puede dar el lujo de ceder terreno ni puntos frente a su gente.
Adrián Martínez de León, Enrique de la Garza Montoto, Manolo Campo Filizola y los integrantes del nuevo Consejo Deportivo, victorenses todos ellos, vivirán los nervios a tope hasta el silbatazo final a la espera de que los once que estén dentro del terreno de juego, se comporten a la altura de la responsabilidad conferida.
La afición lo que pide cuando menos es respeto, ese que se perdió en la última década cuando personajes como Flores Alcocer se confrontó con medios y aficionados, cuando David Martínez pretendía comportarse como dueño del club o la tibieza de técnicos como Reinoso y Eugui, así como la desfachatez de corruptos como Tede y sus cómplices.
Que Gustavo Díaz y sus dirigidos entiendan que la exigencia es mucha; que nadie, al menos aquí en Victoria, está en contra de ellos, que los únicos rivales están en la cancha y que los gritos que vengan de las tribunas así como los cuestionamientos o críticas surgidas de la prensa, se originan de muchos años viendo fútbol.
Nada más 67 años de fútbol profesional en esta ciudad y películas ya hemos visto muchas… creemos que ya toca una buena.
Que si les va bien, la afición y el fútbol les premie… y si no, se los demande.

