Redacción/La Expresión
CIUDAD VICTORIA. —Octubre es un mes de sensibilización sobre el cáncer, pero para la maestra Balbina Pastor Paz, cada día es una oportunidad para luchar contra el cáncer infantil.
Fundadora de la asociación Voluntad contra el Cáncer, la maestra Balbina relató para el Podcast de Alejandro Paz en el periódico digital La Expresión cómo la enfermedad de su hija la impulsó a transformar su vida y dedicarse a la atención de niños con cáncer.
“Fue muy difícil. Lo califico siempre como una pesadilla. Nunca te imaginas que tus hijos vayan a enfermarse, y menos en etapa infantil”, recordó Balbina. Hace 37 años, su hija fue diagnosticada con leucemia, y el tratamiento la llevó a trasladarse a Monterrey para recibir quimioterapia especializada, un procedimiento innovador en aquella época que aún se utiliza.
Tras superar aquella etapa, Balbina regresó al Hospital Infantil de Victoria no solo como madre, sino como voluntaria. Su primer paciente fue Rubén Zacarías, un niño menonita del municipio de Casas con linfoma de Hodgkin. “Él fue el que motivó la creación de la Fundación Voluntad contra el Cáncer. Ese momento cambió todo”, relató. Desde entonces, la fundación ha atendido a tres mil 250 niños, de los cuales mil 802 se han curado.
Balbina describe la labor de la asociación como integral: no solo se proporciona tratamiento médico, sino acompañamiento emocional y humano a los niños y sus familias. La fundación cuenta con psicólogas, tanatólogas, nutricionistas y terapistas físicos, y programas que buscan cumplir sueños de los menores, celebrar cumpleaños, llevarlos por primera vez al mar y mantener la esperanza viva durante todo el tratamiento.
“La curación requiere de la medicina y del apoyo emocional; deben ir juntos. Los niños son más fuertes de lo que uno piensa, protegen a sus padres y enseñan a valorar la vida”, afirmó Balbina. La fundación también establece padrinos para los menores, quienes supervisan desde la entrega de regalos hasta la provisión de sangre o plaquetas necesarias durante el tratamiento.
Con 33 años de existencia, Voluntad contra el Cáncer ha sorteado barreras como la escasez de medicamentos y la falta de cobertura médica para niños de población abierta, es decir, sin seguro social. “El principal problema es el suministro de medicinas. Siempre trabajamos de la mano con los hospitales y proveedores para garantizar que los niños nunca se queden sin tratamiento”, señaló.
A pesar de enfrentar pérdidas dolorosas, Balbina asegura que la responsabilidad que asumió no le pesa. “No lo veo como un peso, sino como una gran oportunidad para devolver lo que me dio la vida al ver a mi hija sana”, expresó. Su vocación inicial como maestra se ha transformado en lo que ella llama “médico de abrazos, terapia y besos”, un enfoque que combina atención médica y cariño humano.
Sobre su legado, Balbina concluye: “Lo que más deseo es ver a mis niños felices. Ellos son mi vida, y mientras exista cáncer y pueda ayudar, ahí estaré. No tengo intención de entrar a la política; estoy donde debo estar”.
La fundación continúa fortaleciendo su labor a través de campañas de reciclaje, colectas y actividades de sensibilización para familias, siempre bajo el lema que la guía desde su creación: “Una vida, una esperanza”.
Balbina Pastor: Una vida de mucha Voluntad contra el Cáncer
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