SOL GENERAL
Darío Vera
Mucha razón tuvo Héctor Hugo Eugui cuando la semana pasada dijo que precisaba de la presencia de los defensas centrales uruguayos Capeluto y Pereyra pues se veía en la necesidad de habilitar laterales en tal posición, situación que terminó pesándole en el debut frente a Cancún, ya que de los errores defensivos vinieron los goles que marcaron la derrota.
Por condiciones naturales los sudamericanos vendrán a cubrir posiciones clave que, no se necesita ser un genio, para darse cuenta que eran el talón de Aquiles del pajarraco azulnaranja desde el torneo pasado, donde concluyó la competencia como el equipo más goleado del certamen.
La Liga Expansión MX permite registrar altas y bajas hasta el próximo día dos de febrero, lo cual permite a Javier Garibaldi sentarse a platicar con Eugui sobre el desempeño del equipo el sábado pasado y plantearse la posibilidad de tener más incorporaciones en la plantilla que tiene como meta volver a una liguilla después de 8 años.
Ya lo dijo el entrenador uruguayo la semana pasada cuando presentó a sus compatriotas: “si quiero centrales voy por uruguayos, si quiero mediocampistas voy por argentinos y si quiero delanteros voy por brasileiros”.
Eugui sabe perfectamente lo que cada jugador le puede aportar a su equipo y tal vez no dimensionaba la necesidad hasta verlos en competencia, no sé si un solo partido pueda ser parámetro pero si la regla se lo permite, no se detenga profe, vaya por los argentinos y vaya por los brasileños, claro, siempre y cuando la economía del Club lo permita.

Hace dos semanas estuvo en Ciudad Victoria el delantero mexicano Alberto Alvarado Morín, “El Toro” de Muzquiz, Coahuila; elemento que bajo la tutela de Roberto Hernández Ayala dio buenas cuentas cuando portó la casaca de la UAT, que eventualmente en cuanto a costos no representa lo que un brasileño y al menos no tiene las broncas de documentación que un extranjero si tiene, como las que enfrentan actualmente Capeluto y Pereyra.
Tristemente en la audiencia que tuvo con Garibaldi no prosperó cuando vino a ofrecer sus servicios, tal vez no lo veían necesario, quien sabe ahora. Ojalá no se sientan sobrados y después se lamenten que lo tuvieron, era suyo y lo dejaron ir.

