Darío Vera/ La Expresión
Al mediodía de este miércoles, desde la cuenta de Facebook de Maylee Luna, se publicó un mensaje solicitando ayuda ya que presuntamente estaba encerrada y bajo peligro de agresión física.
“No me dejan salirrrrrr me tienen aquí encerrada ayúdenme Álamo 339 Las Flores, me tienen amenazada me quieren golpear”, rezaba el grito de auxilio de la joven mujer que había posteado en sus redes sociales.
A esa misma hora, Julio César Cruz, contador público de profesión se encontraba trabajando, pero debido a una necesidad laboral realizaba diligencias por el rumbo de la calzada de Tamatán a donde había acudido en busca de material de papelería y enceres de oficina que requerían en la exportadora de ganado donde labora.
Asiduo usuario de redes, en lo que lo despachaban en Copavisa, echó un vistazo en su Facebook cuando de repente vio el mensaje de la chica que presuntamente estaba secuestrada.
“Lo primero que se me vino a la mente fue pensar que su vida corría peligro, yo no soy amigo de ella pero creo conocerla porque fue de mi generación de secundaria, pero en ese momento sólo pensé que era una mujer como mi mamá, mis primas, mis amigas que son mi adoración y si alguna de ellas estuviera en riesgo, me gustaría pensar que alguien las ayude, en este caso me tocó ser ese alguien”, relata el joven profesionista a La Expresión.
A Julio César no le importó perder tiempo de su trabajo, ni lo que había pedido en la papelería y se montó de nuevo en su vehículo para llegar a Álamo 339 de Las Flores.
“Lo primero que pensé fue ‘me van a partir mi madre a mi tambien’, pero ni modo, no me sé rajar y menos si hay alguien en peligro”, señala el contador Julio.
La única arma que tenía a su alcance eran también las redes sociales, por lo que decidió usarlas en su defensa con una transmisión en vivo.
Desde su perfil de Facebook fue detallando la situación y se percató que Maylee pedía ayuda desde una planta alta y abajo, supuestamente vive su familia política y eran esas personas las que tenían intención de agredirla.
“Me sentí muy frustrado porque le llamé a la policía y llegaron dos mujeres policías, al principio sentí tranquilidad pero me dijeron que no podían hacer nada, que volviera a llamar al 911 y dijera textualmente que había una mujer en peligro para que mandaran a la unidad de género, se fueron y me dejaron ahí solo”, señala.
Al cuestionarle si no temía correr riesgo de perder su trabajo por prácticamente perder el día, después de dedicarle más de dos horas a la situación, Julio fue tajante: “no, para nada”.
“Yo soy contador público y trabajo en una empresa que exporta ganado, ahí soy auxiliar y pues si me corren ni modo, en estos tiempos que hay tantos feminicidios y violencia contra la mujer, otro trabajo me lo puedo conseguir pero una vida no se repone”, dice con firmeza el joven profesionista egresado de la Facultad de Comercio y Administración Victoria, perteneciente a la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Al final desconoce si en efecto Maylee estaba en riesgo o no, “se me hizo extraño porque su pareja se veía un hombre tranquilo y salió cargando al bebé de los dos y la iba acompañando, claro, se veía conflicto con la familia del muchacho que ella no bajaba según porque le iban a pegar, espero se encuentre mejor y no pase lo que hoy pasó”, sentencia Cruz.
La Guardia Estatal fue la corporación responsable de extraer a Maylee de Álamo 339 y llevarla de Las Flores a rendir declaración para iniciar el proceso que ella considere conducente.
Julio volvió por las plumas a Copavisa y de ahí a su trabajo, con la esperanza de todavía tenerlo.
Al llegar le contó la historia a su jefe, como recompensa le dieron el día libre.


