Se veía venir…

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Rosa Elena González

Si usted estaba, al igual que yo y muchas personas, esperando que pasara el día de la Candelaria, con su respectivo champurrado y tamales, para ir al gimnasio, permítame decirle que se quedará con las ganas, que tendrá que esperar más.   

La razón es que no nos aplicamos y en lugar de atender, como se debe, las recomendaciones de sanitarias para evitar contagios de COVID-19, mucha gente hizo todo lo contrario, parecía ya se hubiera terminado la pandemia o viviera en León, Guanajuato, donde la vida, como dijo JOSE ALFREDO JIMENEZ, no vale nada y andaban en la fiesta, en  las reuniones con gran concentración de gente en lugar de hacer conciencia sobre la situación que se vive, por ello las autoridades tuvieron que implementar acciones más severas para tratar de contener el coronavirus.   

El nuevo decreto con sus respectivas restricciones entre las que se cuenta el cierre de gimnasios, entró en vigor el pasado sábado y tendrá vigencia hasta el 31 de enero, pero si los contagios no disminuyen seguramente se publicará otro con las mismas medidas o quizá más estricto pues el coronavirus continúa sin dar tregua.   

Claro que no es capricho de las autoridades o ganas de mortificar al ciudadano el cerrar esos espacios, es el resultado de que muchos ciudadanos nos relajamos o de plano pecamos de irresponsabilidad y no se atendieron los protocolos de salud para evitar contagios. 

Incluso muchos empresarios en sus establecimientos no respetaron el porcentaje de clientes permitido y desatendieron las medidas de salud, por eso en lugar de avanzar en la lucha contra el COVID, que se tuvieran menos casos, fue que se dispararon las cifras de contagios m decesos.   

Nuevamente se cierran establecimientos no esenciales incluyendo los gimnasios. ¿Cuánto tiempo?, quien sabe, sin ser ave de mal agüero, puede ser que igual se pierda el 2021 porque mucha gente sigue sin entender la gravedad del problema de salud que se tiene debido a la pandemia de COVID-19.   

Recodemos que para octubre del año pasado, de acuerdo al nivel de contagios que se tenía, se veía que si no se contenía y la gente seguía en la fiesta y sin atender las recomendaciones de salud, como el utilizar cubrebocas, cuidar de la sana distancia y no salir de casa si no era necesario, pues nos volverían a encerrar, las medidas se volverían más estrictas, eso ya se veía venir y sucedió.   

Y es que apenas se abrieron negocios no esenciales hasta parecía la voz de arranque, mucha gente salió desbocada a las calles aunque no tuvieran nada que hacer, fue como si estuvieran desesperados por encontrarse con el virus.   

La gente no entendió que el abrir los establecimientos no esenciales era para mayor comodidad, no se cerraran más empresas pero que se tenían que atender las restricciones, no acudir a espacios saturados, sanitizarse y utilizar el cubrebocas, la apertura de algunos comercios era para darle un respiro a la económica y no colapsara como la salud de muchos mexicanos no porque ya estuviéramos libres del COVID. 

Ahora se ven los resultados, se disminuye la movilidad, cerrarán negocios no esenciales, no se podrá utilizar espacios públicos, la educación tendrá que seguir a distancia, la economía también se estancará y, ¿todo por qué?, pues porque no hicimos caso, calles y espacios públicos estuvieron llenos de gente sin atender las recomendaciones de salud.   

En fin, la situación es que se endurecen las restricciones como medidas de salud para evitar que el COVID se siga propagando, regresó el cierre de establecimientos no esenciales, entre ellos los gimnasios y de acuerdo a las cifras de contagios la estrategia puede ser más rígida, como dijera Moderatto, en una de sus canciones, ya se veía venir.