SOL GENERAL
DARÍO VERA
Las diferencias son abismales… le cuento por qué:
Enfundado en una camisa polo color naranja y un pantalón de vestir azul marino, se puso de pie en el palco central del Estadio Universitario y estrechó la mano de su acompañante como cerrando un trato.
Era mayo del 2003, y yo a la distancia atestiguaba.
Los protagonistas de la escena eran dos personajes encumbrados: Jesús Lavín Santos del Prado, Rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, quien por su parte ofertaba al mejor postor algo que ni de su propiedad era: al equipo Correcaminos; que parecía trasladarse con un apretón de manos al ofertante, Guillermo Martínez, representante de TV Azteca
A Lavín no le interesaba en lo más mínimo mantener al equipo de fútbol: “son puras broncas”, me dijo alguna vez siendo yo estudiante universitario.
Afortunadamente Álvaro Dávila y Luis García, directores de futbol de la televisora, en aquel entonces dueña del Morelia, vinieron a Victoria y no les convenció el proyecto. Se regresaron como llegaron; lo único que les gustó fueron unos huevos equipados en salsa de chorizo que se empacaron en Don Elías, hasta donde fui a entrevistarlos.
Años después vino la intentona de José María Leal Gutiérrez; el bonachón Chema, pa’ la raza. Carismático Rector reynosense que le importaba más el tráfico de las hormigas que lo que pasara con Correcaminos. Por eso lo ofreció y lo vendió a don Félix Garza Peña, empresario fronterizo que mudaría al equipo a Reynosa.
El gobernador Geño Hernández intervino y se les cayó el negocio.
Correcaminos se quedó y llegó a la presidencia Armando Arce. Era el año del 2007.
A mí sí me gustan las comparaciones y más cuando, gracias al oficio, he sido testigo de primera fila de la historia misma.
El día es jueves 23, el mes es abril ahora corre el año 2026.
Armando Arce Serna llama a mi teléfono y me extiende una invitación para cenar esa misma noche con el Rector de la UAT, el médico Dámaso Anaya Alvarado.
La cita era a las 8 y para cuando llegué al lugar, junto conmigo Ricardo Flamarique, ambos como testigos -desde la prensa- de lo que ahí se diría.
A excepción de Conrado de la Garza, quien se disculpó por no asistir, ya estaban presentes todos los hombres que ocupan el cargo honorífico de miembros del Consejo Deportivo: Enrique de la Garza Ferrer, Francisco Filizola González, Gerardo Assad Montelongo, Leonardo Franco Hernández y Roberto Boesh Santos.
Todos ellos sin otro interés de por medio más que le vaya bien a Correcaminos, aportando opinión desde la experiencia en diversos rubros como el administrativo, comercial y deportivo.
De la directiva estaba Arce Serna, el vicepresidente Adrián Martínez de León, el director deportivo Enrique de la Garza Montoto, el director administrativo Manuel Campo Filizola y el director operativo Pepe Vélez.
De la Garza Montoto realizó una presentación que todos vimos: unas láminas proyectas con puntos claves donde, se plasman en papel lo que ahora son compromisos.
-Correcaminos está por encima de cualquier persona. No hay directivo, entrenador o jugador más importante que la institución y sus objetivos.
-El nuevo cuerpo técnico está sujeto a resultados; si para la fecha 6 no suma al menos 9 puntos y/o sus resultados se han dado de forma circunstancial, su continuidad será sometida a evaluación o cese inmediato, según se requiera.
-Por torneo deberán haber debutado al menos 3 jugadores surgidos de fuerzas básicas.
-El equipo deberá mostrar mejoras significativas en obtención de resultados, producción ofensiva y solidez defensiva.
-Calificar a liguilla es el éxito del proyecto. Hacerlo entre los primeros 4 es el ideal; del 5 al 8 es aceptable.
-Liga Premier deberá sí o sí, jugar únicamente con elementos sub 21. Tercera con Sub-19. Al Club le interesa más ganar formando, que ganar por ganar. Es decir, el triunfo de las básicas es el desarrollo integral y producción de talento, no las copas.
El respeto al jugador formado aquí será fundamental, tan es así que buscarán que el defensa Leonardo Dávila continúe su carrera con un sitio en Expansión.
Al rector le acompañaron Rogelio Ramírez, Secretario de Vinculación y Julio Shawer, director de deportes.
A la presentación, Dámaso respondió con el espaldarazo a Armando Arce y su equipo de trabajo.
Si le dio la confianza y él se armó ese dream team, es porque le sabe al tema.
El aficionado de Victoria ya estaba cansado de forasteros, improvisados y advenedizos. La llegada de estos victorenses representó un alivio y ahora ellos deberán responder con resultados.
“Pregunten y digan lo que quieran, ahí está el equipo, todo es transparente, hasta sus finanzas están abiertas para que vean que aquí no se oculta nada y sepan que mis intenciones con el equipo son las mejores, lo que quiero es que la gente salga contenta del estadio” dijo Anaya Alvarado.
No había cámaras ni micrófonos de por medio; era una reunión formal que el ambiente tornó en una peña futbolera, cada uno desde su trinchera queriendo lo mejor para el equipo y para Victoria, bajo el testimonio fiel de Josafath Pérez, líder de un grupo de animación que invitó el mismo “Güero Tota”.
Los autores de los ascensos, campeonatos y finales que ha jugado en su historia Correcaminos, De la Garza y Filizola, confesaron que ni cuando ellos estaban, presentaron un proyecto así.
Si algo faltó poner en la mesa, fue el trabajo en torno a la imagen del club. Hoy el futbol profesional debe asumirse con una visión integral: lo que el aficionado consume en la semana de información, lo que el club comunica de todas las formas posibles y sobre todo, la experiencia en el estadio, que no debe limitarse al resultado.
El Rector con pluma en mano, de todo tomaba nota en su libreta.
Al final es futbol y todo puede pasar, le dije; pero que haya metas claras, métodos establecidos y tiempos definidos, al menos dan la certeza de que hay gente trabajando en serio para lograrlo.
Observar cómo escuchaba con detenimiento cada opinión, como preguntaba con interés cada tema y cómo era atento a los detalles, me hizo recordar la distancia, la frialdad, el desinterés y hasta rechazo que otros en su momento y desde esa misma posición mostraban al equipo que es patrimonio no solo de los universitarios, sino también de los victorenses y los tamaulipecos.
Que me disculpen los Lavines, los Leales, los Mendozas y todos los que se me pasen, pero, es así, como se involucra Dámaso Anaya, como se le debe tratar a Correcaminos… ¡qué distintos son!

