Alejandro Paz/La Expresión
Ciudad Victoria. — “Somos humanos, siempre existe el riesgo”, así justificó el delegado José Luis Aranza Aguilar la posibilidad de corrupción en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tamaulipas.
El funcionario federal hizo esa declaración en abril de 2025, cuando acudió a El Podcast con el periodista Alejandro Paz.
Ahí fue cuestionado sobre cómo blindaba al Instituto contra actos de corrupción que afectan directamente a la derechohabiencia, la atención médica y el abasto de medicamentos.
“Existe la posibilidad, somos humanos, sí… siempre existe el riesgo. Si hay alguien que conozca que lo diga, que lo denuncie”, respondió.
Una semana después de ese ejercicio periodístico, Aranza Aguilar y su chofer, Jesús Adrián Sánchez Maldonado, fueron detenidos por policías estatales cuando viajaban en un vehículo oficial, en el que presuntamente se hallaron un arma y dinero en efectivo.
El hecho no ha sido esclarecido hasta el momento, aunque sí se dio a conocer que era producto del combate a la corrupcion dentro del instituto.
Aunque por esas fechas el Delegado llamaba públicamente a denunciar actos de corrupción para combatirlos, con el paso de los meses se ha documentado que quienes los señalaron o investigaron no sólo fueron ignorados, sino también separados de sus cargos.
Incluso Aranza Aguilar aseguraba que el Órgano Interno de Control del IMSS, la Secretaría de la Función Pública y la propia Delegación estaban en espera de recibir denuncias. Sin embargo, los resultados han sido inexistentes.
También ,desde su llegada a la delegación del IMSS en Tamaulipas, la administración de José Luis Aranza Aguilar se ha distinguido por incrementos salariales a su círculo cercano:
• Diciembre de 2024: Aranza Aguilar asume la titularidad del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD) del IMSS en Tamaulipas.
• Primer trimestre de 2025: personal adscrito a su oficina recibe aumentos que van de 20 mil a 87 mil pesos mensuales, de acuerdo con registros internos de nómina.
• Mediados de 2025: los beneficiados corresponden a perfiles con escolaridad de nivel medio superior, carrera trunca en Derecho y una licenciatura en Terapia Física y Rehabilitación, sin cumplir con los perfiles profesionales establecidos para los cargos que desempeñan.
• Hasta la fecha: no existe explicación pública del IMSS sobre los criterios utilizados para autorizar dichos incrementos ni sobre la legalidad administrativa de estas percepciones extraordinarias.
El discurso contrasta con los hechos
Como ejemplo de la desatención institucional se encuentra el caso del periodista Vicente González Martínez, quien denunció el trato inhumano y negligente que recibió mientras esperaba una cirugía de corazón abierto.
El periodista murió sin haber sido atendido.
Otro caso es el de Herminio Elizondo Quintanilla, quien como subdelegado del IMSS en Reynosa intentó frenar un quebranto financiero al investigar pensiones irregulares.
Tras documentar la llamada “fábrica de pensiones”, fue removido de su cargo, una decisión que le ha significado al Instituto el desembolso de más de 41 millones de pesos.
Fue el propio delegado José Luis Aranza Aguilar quien se contradijo con su discurso, pues mientras llamaba a la población a denunciar actos de corrupción —“si tienen conocimiento de algún funcionario que esté incurriendo en actos ilegales, que lo reporten”—, en los hechos actuó contra quien lo hizo.
En los hechos, el Órgano Interno de Control del IMSS no sólo ha fallado como mecanismo de vigilancia, sino que se ha convertido en un “elefante blanco”: visible, pero inoperante.
Mientras tanto, el discurso de que “somos humanos y existe el riesgo” contrasta con una administración marcada por privilegios salariales, auditorías revertidas, investigaciones inconclusas y un sistema de salud que sigue acumulando quejas por desabasto de medicamentos y deficiente atención médica.
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