Redacción/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —El primer enemigo de los productores agrícolas en Tamaulipas es el Gobierno federal, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, “lo digo con tristeza”, señaló Raúl García Vallejo, quien no descartó adoptar medidas radicales como la toma de carreteras.
El Presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos en la entidad, citó: “No estamos en contra de los apoyos que les están dando a los pequeños productores, que les sigan dando, no hay ningún problema”.
Reveló que la agricultura comercial está cien por ciento desprotegida, porque al competir contra Estados Unidos y Canadá, los vecinos países del norte tienen miles y miles de incentivos “y aquí en México no los tenemos”.
“Hoy veo con tristeza que muchos productores van a dejar de sembrar, muchos están en cartera vencida y otros estarían por perder el patrimonio de toda su vida (…) cerca de 200 mil hectáreas se van a dejar de sembrar”, agregó.
García Vallejo dijo que la falta de incentivos federales se suma al bajo precio que está en estos momentos, cuando el sorgo se vendía en seis mil 800 la tonelada, “hoy lo están pagando a cuatro mil pesos, es un mundo de dinero lo que se está perdiendo”.
Precisó que mientras el precio de la tonelada de cosecha de granos ha venido a la baja, no se tiene el mismo reflejo en el costo de los insumos, ya que lejos de bajar éstos han aumentado.
El Dirigente campesino pidió al Gobierno federal, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, que vuelva al campo mexicano competitivo, para que pueda enfrentarse a países como Estados Unidos y Canadá.
“A nosotros nos corresponde hacer entender al Gobierno federal que no son una necedad, sino que son una necesidad los incentivos a la agricultura”, dijo.
Dijo que las medidas que se adoptarán serán consultadas con la Líder nacional campesina y con los líderes locales en las entidades del país, sin descartarse medidas de presión radicales, como la toma de carreteras.
Aseguró que en los gobiernos del PRI y del PAN, los productores agrícolas estaban protegidos con los llamados seguros catastróficos o precios de garantía, en donde “si no ganaban, por lo menos no perdía y hoy no hay ni eso”, finalizó.

