Ciudad de México. La FIFA multó a México con dos partidos de veto y 1.5 millones de pesos tras el grito homofóbico y discriminatorio que surgió en el torneo Preolímpico de la Concacaf en marzo pasado. Sin embargo, desde la comunidad LGBTTTI consideran que es más anti-fair play porque se hace con la intención de ofender.
“La mayoría de los jugadores, si nos gritan “put**” dentro de las canchas, no nos sentimos ofendidos. Nosotros a veces nos decimos ‘jotos’ y entre nosotros es amistoso. Lo que sucede en los estadios es, evidentemente, anti fair play porque esa cuestión que en México no se dice con esa connotación, claro que se dice con esa connotación, de afectar al rival. No se tiene que decir”, dijo Nicolás Pineda, encargado del equipo Zorros LGBT.
“De ahí en fuera, que afecte a la comunidad, no nos sentimos ofendidos, o en lo personal no me siento ofendido, pero en cuanto a fair play no es lo adecuado, es como mentarle la madre al rival y demerita”, sostuvo Pineda.
Incluso, compartió que los insultos que se reciben son más por redes sociales que por gritos durante el partido. Confesó que la gente les cuestiona por qué no juegan en ligas tradicionales si apelan a la inclusión.
“Jugamos en ligas tradicionales y si no decíamos que éramos LGBT no se daban cuenta, pero si festejamos un gol, se daban cuenta. No hemos recibido insultos de los rivales, pero sí en redes sociales. Nos dicen que por qué tenemos una liga, o que si no tenemos nivel para jugar tradicionalmente y esos cuestionamientos sí los recibimos”.
“Cada uno de nosotros jugábamos en equipos tradicionales y la ventaja de nuestro equipo es que nos llevamos bien y en nuestro equipo igual hay jugadores heterosexuales. Lo que nos hace estar en este equipo no es que sea LGBT, sino el ambiente que se hace”, confesó.

