Rufino Aguilera/La Expresión
En Tampico. De empacador a pedigüeño, así en un instante le cambió la vida a don Próspero Bartolo Santiago, con 70 años de edad, quien desde hace un año perdió su empleo por culpa del Covid-19.
Con domicilio en Calle Educadores número 110, entre Bulevares Brasil y Avenida Torres Miranda, sale todos los días en busca del sustento, a paso lento pero firme, con pena pero decidido a solicitar una moneda.
Es el día a día de este adulto mayor, que por la pandemia no puede trabajar en las tiendas de autoservicio empacando el mandado de los clientes, mientras su esposa enferma requiere medicinas y el recorre largas distancias con su hernia hiatal que aún con dolor, sigue su camino.
Hoy caminó sobre la avenida Hidalgo, la arteria más importante de Tampico, la de mayor tráfico y movimiento comercial, en su mano llevaba su bolsa con pan, que lo hace más fuerte en su diario andar, manifestando que se cansa, pero la vida es de sobrevivir y no hay otra forma de tener dinero en la mano.
“Ha sido muy difícil todo este año del virus. Mi esposa fue operada y está en cama, no tenemos para las medicinas, ella es diabética requiere de insulina pero no tenemos el modo de obtenerla, no tenía seguro social y es complicado”, expresó en tono de tristeza el hombre adulto.
Por esta razón es que él sale a la calle a pedir el apoyo de la ciudadanía, aunque él es un hombre de trabajo, de oficio taquero, no le gusta estirar la mano, pero sabe que no hay otra forma pues por su edad ya no lo contratan y ese es el vía crisis que carga Don Próspero.

