Rufino Aguilera/La Expresión
En Ciudad Madero. Mario, de 18 años de edad y que padece gigantismo, es un joven con un gran entusiasmo de seguir disfrutando de la vida, lamentablemente ha sido desahuciado.
Se le diagnosticó un tumor cancerígeno en el cerebro y una de sus últimas voluntades es disfrutar un día en la playa junto a su mamá y sus hermanos, experiencia que este lunes disfruto al máximo.
Fue gracias al apoyo del Sistema Nacional de Rescate y Emergencias (Sinarem) que pusieron todo el personal y unidad de traslado para que este sueño de Mario Aurelio Flores Bautista, fuera realidad y que llegara desde su casa en el fraccionamiento Laguna Florida, en Altamira, a playa Miramar en Ciudad Madero.
El viaje se realizó bajo un estricto operativo de seguridad que lo guió por las principales avenidas de estos dos municipios, para llegar a su cita con las cálidas aguas del Golfo de México.
Margarito Rodríguez, coordinador regional del Sinarem, se sintió muy emocionado de aportar este granito de arena como Institución a la cual representa, destinando a los paramédicos y chofer de ambulancia todos voluntarios.
Ningún detalle se les escapó de las manos y lograron poder vivir esta bella experiencia de vida junto a Mario, que por cierto, le va al Cruz Azul y portaba este día con mucho orgullo el jersey de su equipo favorito, porque tiene el anhelo de conocerlos algún día.
Indicó que no importó destinar recursos como combustible y personal humano para que este sueño fuera realidad, obviamente con anterioridad al adolescente se le realizaron los estudios correspondientes para conocer el estado de salud y poder realizar el traslado de un punto a otro, ya que su diagnóstico es grave pero estable.
Es importante aclarar que los doctores que llevan su tratamiento dieron luz verde para tal acción, ya que por su gigantismo y los tumores que padece, su situación se hubiera complicado el llevarlo hasta la playa, sin los cuidados respectivos.
Quien fue cómplice de esta hazaña fue su madre la señora Lorena Bautista, que conmovida por el momento tan especial que estaban haciendo pasar a su hijo, solo dio las gracias por todo el apoyo, para que su hijo disfrutara una vez más la playa, ya que antes de que le fuera diagnosticado el gigantismo, a los 12 años de edad, jamás había vuelto a disfrutar del mar, ahora sólo esperan otro sueño más que lo ven algo complicado, más no imposible, que es el asistir a un partido del Cruz Azul, confiando que poco a poco antes de que todo pase, tiene en fe que así será.
Señaló que actualmente tiene un tumor cancerígeno en su cabeza y le ha invadido el nervio óptico, el cual todos los diagnósticos que le han dado los doctores no son nada favorables al grado de señalar que le queda poco tiempo de vida, ya que él puede entrar a una cirugía pero existen dos riesgos quedar en estado vegetativo o morir al momento de la operación, por lo que le recomendaron dejarlo vivir hasta que su cuerpo ya no resista más y por lo pronto darle calidad de vida.
Hoy, Mario pudo disfrutar del sol, de la arena y el mar, los voluntarios del Sinarem lo cargaron en una silla de playa, para poder llevarlo hasta la orilla del mar donde por varios minutos permaneció sentado tocando la fina arena y la espumosa agua del Golfo de México.
Cuando bajó de la ambulancia traía un semblante de cansancio pero en un click cuando sintió en sus pies el agua salada, su rostro se llenó de felicidad, mientras veía a sus hermanos brincar entre las olas y su Mamá estando a un lado de él llenándolo de besos y abrazos.

