
Información/Rufino Aguilera
En Ciudad Madero. Desde los 9 años de edad ha buscado la forma de trabajar, responsabilidad que le heredó su padre, y Juan Aquino Hernández lo sigue haciendo con su puesto rodante en playa Miramar.
Supo combinar su oficio con el de ser salvavidas por 15 años; ahora sólo se dedica a vender artesanías a los turistas que acuden al máximo paseo y contar un sin fin de historias que suceden cuando el mar está tranquilo.
Con esposa y dos hijos, uno de once y el otro de 17 años de edad, día a día sale a ofrecer sus productos hasta que el sol se esconde. En estos momentos de pandemia dice que ha sido muy difícil vender, porque no hay flujo de personas en la playa, como años atrás; al día se viene haciendo de 50 a cien pesos, pero antes del Covid-19 hasta 600 pesos diarios.
Ubicados a un costado de la torre seis de los Guardavidas, se encuentra “Pato”, como le conocen muchos. Muy cerca de Miramar está su domicilio, donde tiene más de 40 años de vivir.
Con mucha fuerza y fe, al amanecer huasteco, sale de casa todos los días empujando su carrito hecho a base de madera y dos llantas en donde transporta pequeños veleros, barcos, llaveros, pulseras, alhajeros, elaborados a base de conchas de mar; también tiene imanes, ropa de playa y cubetas.
Aunque la emergencia sanitaria por el coronavirus, les pegó a estos comerciantes fuertemente, al estar cerrada playa Miramar en Ciudad Madero, por mucho tiempo, hoy da gracias a Dios por tener salud y vida para seguir trabajando y digerirse de su familia.

