
La población de Aldama confió en la palabra de Jorge Luis González Rosales y le dio su voto para hacerlo Alcalde… Salido de las filas de Movimiento Ciudadano, despertó mucha ilusión entre su pueblo.
Para González Rosales fue relativamente “fácil” vender la idea de un cambio ordenado y la población se la compró. Hoy los resultados de aquella confianza se puede suscribir a una sola palabra: traición.
Desde su arribo, en 2018, Aldama no ha tenido un cambio significativo por ello no ha salido del estatus de “municipio abandonado”, situación que lacera la calidad de vida de la población.
El único que ha visto cambiar aquella precaria vida económica, donde las carencias eran la constante, fue Jorge Luis González Rosales y sus prestanombres.
Jorge llegó al cargo de Alcalde con una mano atrás y otra adelante; así se asegura en Aldama.
Ahora posee a su disposición tres camionetas, aunque él compró las Jeep y Ford, solamente una está a su nombre.
Como Aldama ya lo siente pequeño, sus propiedades las amplió hasta Ciudad Victoria con la compra de terrenos y otros bienes.
Su eterna bandera de “luchador social” engañó a muchos, pues en realidad, desde sus tiempos de “revoltoso”, se le tenía ubicado en la Secretaría General de Gobierno como “mercenario” y por ello lo tenían sujeto a una cadena, misma que soltaban o acortaban según intereses.
Hay versiones muy sólidas que apuntan a que el hoy Alcalde de Aldama, usaba a la gente para conseguir beneficios personales y para mantener el “apoyo ciudadano”, les tiraba al piso migajas de lo conseguido o los ponía a “destazar” animales.
Hoy, como Alcalde de Aldama, es una completa decepción. Fuera del círculo de “adoradores” en la Presidencia Municipal, el resto de la población lo repudia al sufrir de abandono.
La única ventaja que tiene Jorge Luis González, es que Aldama está alejada geográficamente de la Capital y que la población tiene una enraizada cultura productiva que no espera le resuelvan sus problemas desde la parte oficial.
Por ello el Edil aldamense se ha dedicado a saquear al pueblo, a engordar sus bolsillos y a darse “vida de rico” aprovechando el presupuesto que debía emplearse para beneficio colectivo y no personal.
La población de Aldama no ha visto una obra importante, tampoco una gestión que resulte en inversión foránea para generar empleos. Eso sí, Jorge Luis González maquilla el saqueo a cambio de dar “espejismo” con unas pequeñas obras que son más bien actos de un ilusionista para desviar la atención mientras realiza un saqueo de campeonato.
Jorge Luis González es el amo de la simulación, el vendedor de ilusiones y un repartidor profesional de atole con el dedo, además de traidor.
Sigue vendiendo la esperanza de un Aldama mejor, pero esa promesa no aterriza y, por lo que se ve, no aterrizará.
Ese abandono ha gestado una “silenciosa” irritación social que amenaza con sacar del poder al Alcalde de Aldama y que tendrá una cita el próximo seis de junio…

