
Información/Cynthia Gallardo
En Tampico.- “Ellos tienen qué comer, nosotros no”, coinciden quienes tienen, en los llamados “Tiraderos de Tampico”, la oportunidad para subsistir en esta época en donde la mezcla de pademia y crisis económica no da tregua y exponen el temor de un cierre igual al de los tianguistas.
Margarita Nava accede a dialogar con La Expresión y nos cuenta lo que hace en los “Tiraderos de Tampico” para llevar el sustento a su mesa.
Vecina de la colonia Tamaulipas, nos cuentan que a raíz de la emergencia sanitaria su esposo fue despedido, por lo que trabaja en un taxi para poder sostener a su familia de cinco integrantes y que incluye a su abuela de 83 años.
Por tal motivo y desde mayo del año pasado (2020), ella y dos de sus hijos, María, de once años, y Jorge, de cinco, tienen que llegar a las dos de la mañana a establecerse en el área de “Tiraderos”, donde ofertan ropa y juguetes; pero ya le informaron que por la contingencia no se le permitía instalarse.
“Acá empezamos a trabajar y nos enteramos que vienen otras nuevas modificaciones; que intentan cerrar otra vez… Nosotros hablamos, ellos (los tianguistas) tienen qué comer nosotros no”.
Agrega nuestra entrevistada “Nosotros vivimos al día y pues a lo mejor, yo digo, ellos tienen el plato seguro, pero nosotros no; nosotros tenemos que salir acá para darle de comer a mis hijos, mi abuelita… Yo no me preocupo por mí ni por mi esposo, nosotros nos preocupamos por ellos”.
María José, de once años, es hija de Margarita y actualmente cursa el sexto año de primaria en su modalidad virtual en la escuela “Armando Barba”, de Madero.
La menor fue diagnosticada por un neurólogo con “déficit de atención”, “dislexia” y “trastorno del sueño”. Ella misma nos cuentan que no le importa que sea domingo, a las dos de la mañana instala una sábana donde exhibe sus juguetes.
Entre los productos que oferta María José, se encuentra una colección de unicornios que vende entre diez y 25 pesos, “para tener más dinero y ayudar a mis papás”…
María Isabel López, otra de los eferentes en los “Tiraderos”, que se ubica en la avenida “A”, entre las calles Nueve y Diez, nos dice que la necesidad obliga a muchas familias a vender sus pertenencias.
La necesidad hizo que vendieran las herramientas de su esposo, quien se quedó sin trabajo, pero los recibos de agua y luz seguían llegando y se requieren recursos para la manutención de una familia de cuatro.
Nos narra nuestra entrevistada que hay días en que obtienen hasta 800 pesos, pero otros en que además del Covid-19, el clima donde se presentan lluvias intensas, los obligan a retirarse.
Hay otros días en donde apenas se ganan 73 pesos, pero de todas maneras se generan gastos como la compra de alimentos y agua que en lugar de ganar salen perdiendo.
Las historias anteriores son apenas dos de un universo de tres mil personas que acuden a los “Tiraderos de Tampico” a buscar el sustento y sus familias y que amablemente accedieron a dialogar para La Expresión.


