
Información/CynthiaGallardo
Tampico, Tamaulipas.- Afrontar el Coronavirus, cambió la vida para Natanael Contreras Rodríguez quien trabaja en un taller mecánico de la zona conurbada. A sus 27 años, padece de presión arterial. A fines de junio comenzó a presentar síntomas de COVID-19: cansancio, fiebre, dolor de cuerpo, principalmente en piernas, diarrea; pero por temor no acudió de inmediato a consulta médica.
“En el transcurso del día volvían los síntomas más fuertes, entonces uno mismo sabe que está mál pero tal vez uno no quiere aceptar la realidad…¿Por qué?.. Porque tienes miedo a que te den el diagnóstico, tienes flojera de ir al IMSS, la cuestión en que tienes que gastar dinero y esa es la parte en la que yo adjudico la ignorancia de no aceptar uno la realidad”.
Para su valoración médica y obtención de la incapacidad acudía a la Clínica 38 del Seguro Social, en dónde en un inicio observaba más de 20 personas adelante de él en la fila del módulo de atención a derechohabientes Covid; calcula que en un mes que acudió a realizar trámites, la cantidad de enfermos incrementó exponencialmente, lo que convirtió el proceso burocrático en un viacrucis.
“En calor, en lluvia, a veces había 63 personas adelante de ti…estar desde las ocho, nueve de la mañana salir hasta las cinco de la tarde porque ellos a la una dejan de atender, llega el otro turno, no te atienden a las dos, te atienden hasta las tres por eso tú sales como 5:30 el viacrucis de seguir ese proceso están rebasados, si hubieras hecho conciencia de que no hubieras ido a una reunión, a una fiesta me pude haber contagiado”.
Piensa que se pudo haber contagiado en el transporte público o en reuniones a las que asistió. Hoy, reflexiona que al no aceptar la realidad, el virus ataca principalmente las plaquetas, lo que provoca deterioro y agrava la salud de quienes afrontan Coronavirus. Lanzó un llamado a la población a que tome en serio el cuidado de su salud, porque explicó que las personas no mueren de tos o calentura sino de trombosis por la falta de oxigenación de la sangre, lo que ataca al corazón o al cerebro y provoca la muerte.
“Por eso la gente muere, es algo de hacer conciencia lo acepto no la tuve, estoy agradecido porque estoy bien pero pude haber estado peor, me pudo haber dado un infarto cerebral, no respiro al 100, pretendo cuidar la salud”.
Finalmente indicó que a compañeros de trabajo que acudieron por incapacidad médica al Seguro Social, se les informó que al cumplir 14 días podían regresar a laborar, lo hicieron y siguen tosiendo, lo que consideró puede generar riesgo de contagio pero no descartó que la medida obedezca a la saturación en los hospitales.

