
Con tan solo 11 años de edad Juanito, anhela tener una tableta o laptop para poder tomar sus clases en línea, pero no es fácil para él, por eso se dedica por las mañanas de repartidor de comidas.
En las mañanas recorre las calles de la zona centro de Altamira llevando los pedidos de comida que hacen a la fonda de su tía, por la tarde toma sus clases frente a su viejo televisor, pues el quiere concluir la primaria ya que tiene el anhelo de seguir en la secundaria, en su etapa de adolescente.
Gracias a las propinas que le dan obtiene recurso para apoyar a su mamá y para sus gastos personales, que aunque pudieran sonar pocos para un niño autoindependiente son muchos, pues le gusta trabajar y traer dinero en su cangurera para cumplir sus antojos en casa.
Este niño que no vive su infancia como otros, anda veloz en su bicicleta buscando día a día tener el dinero suficiente para poder adquirir la tableta, que aunque la ha solicitado al Sistema DIF de Altamira, solo ha quedado en falsas esperanzas, ya que el es un niño con discapacidad, que requiere del apoyo, pero no a tenido suerte y no se desanima por ello, por eso con sus propios medios busca hacerse de sus cosas.

