Alex Puente/La Expresión
En Ciudad Victoria. A los diez años llegó a la Capital a vender globos, para dedicarse toda su vida a esta actividad. El señor Juan, antes de morir, pidió que regalaran todos los globos a los niños que acudieran al Zoológico de Tamatán.
Conocido como “El Globero”, transmitió a su familia su última voluntad y era hacer feliz al mayor número de niños, por lo que este día se cumplió ese deseo final.
Fue su esposa e hijos quienes se encargaron de acudir este martes fueras de la mencionada instalación a realizar la entrega de globos con diferentes figuras plasmadas, pues fue el Zoológico su punto principal para vender dicho producto.
El señor Juan padecía diabetes desde hace años, presentando complicaciones que desembocaron en una infección y que finalmente le provocó la muerte.
Sus hijos explicaron que fue la voluntad de su padre y, como tal, la iban a cumplir a pesar que mucha gente les dijo que mejor los vendieran para gastos que pudieran tener, sin embargo ellos se negaron ya que fue la voluntad del fallecido.


