Clemente Zapata M./LaExpresión
CIUDAD DE MÉXICO. —“Lo primero que miro es verle sus ojitos, y sus ojitos solitos se cerraron”, dijo, con la voz entrecortada, Claudia Edith Pardo García, al narrar el momento en que su hija Aranza Aidenaly muere en sus brazos.
Según el relato de la madre, las balas que cortaron la existencia de la pequeña, a quien de cariño le decían “La China”, de apenas siete años, salieron de las armas oficiales de cuatro elementos de la Guardia Estatal, quienes, sin recibir agresión de su parte, abrieron fuego contra la unidad que conducía su esposo y en donde viajaba ella y sus hijos.
En entrevista radiofónica, la Claudia Edith contó que ese día su esposo le pidió que fuera por él al trabajo por la situación de inseguridad. De regreso, al tomar por la carretera Matamoros-Reynosa, la familia se encontró con varios bloqueos y empezó a esquivarlos para llegar a su casa.
Al hallar cerrado el acceso que usan siempre, se dirigieron a unos predios de su propiedad; pero para entonces ya habían notado que un helicóptero volaba sobre ellos y los seguía.
“Cuando llegamos al predio, mi esposo baja del vehículo y les dice (a los integrantes del helicóptero) qué pasaba, por qué nos seguían y ellos solamente sobrevolaban arriba de nosotros. Él me dice: ‘bájense para que vean que somos familia’”, narró.
Sin embargo, ella y sus hijas no pudieron salir, porque las puertas traseras de la camioneta sólo abren desde afuera. En ese momento una de las niñas le dijo que tenía miedo.
“Cuando de repente escucho como si fuera un cohete, ¡pum! Y ya fue cuando mi hija la grandecita me dice: ‘mami, ya mataron a China’ Ella cae sobre mi pierna, yo la cargo en mis brazos”, recordó con la voz entrecortada.
Claudia Edith, cuenta que herida en la rodilla, intentó bajar de la camioneta con la menor en brazos, pero cayó y tuvo que arrastrarse hasta una parcela mientras el helicóptero seguía sobrevolando la zona.
Su hijo de 13 años alcanzó a echar la camioneta en reversa con sus tres hermanos menores para ir a pedir ayuda, y de acuerdo con su testimonio, también les dispararon.
El helicóptero se retiró cuando una hermana de Claudia les hizo señas de que eran menores de edad; “ellos solamente hicieron lo que hicieron y se fueron. Ni siquiera pidieron que nos auxiliaran”, lamentó.
Según su relato, la ambulancia tardó alrededor de dos horas en llegar por los bloqueos. Ella fue trasladada al hospital, donde le quitaron la rótula de la pierna izquierda, mientras su hija se quedaba en brazos de su abuela. Por el cuerpo de la menor, dijo, regresaron hasta cuatro horas después.
“Quiero que me respondan, que se acerquen a decirme qué es lo que está pasando con estos (4) elementos”, pidió Claudia Edith Pardo al exigir justicia, por los hechos que se dieron durante la jornada de bloqueos que se registró en Matamoros, la semana pasada, tras la captura de un personaje adjetivado como generador de violencia en la frontera.
Sobre el avance del caso, contó que hace dos noches informaron a su hermana que los cuatro agentes que iban en el helicóptero ya estaban identificados y se encontraban en Ciudad Victoria. Hasta ahora, sin embargo, la familia no sabe si están detenidos o si ya enfrentan algún proceso.
“Nomás nos dijeron que iban a investigar, que iban a hacer unas pruebas para saber cuál de los cuatro había disparado”, explicó la madre, al subrayar que en ningún momento hubo una agresión de su parte contra los ocupantes de la aeronave, versión que echa por tierra los señalamientos del secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, Carlos Arturo Pancardo Escudero, de que los agentes sólo repelieron una agresión.
“Ninguna agresión le hicimos a los del helicóptero, solamente se les enseñó qué era lo que pasaba, por qué nos perseguía. No hay explicación de por qué nos tiraron”, aseguró.
Finalmente, exigió justicia y que el responsable vaya a la cárcel, citando: “Jamás voy a perdonar lo que le hicieron, porque mi hija no merecía eso. Yo quiero justicia por ella, que pague la persona que hizo eso. No es justo para nadie perder a un familiar de esta manera”.
Hasta el momento, tanto la Fiscalía General de Justicia del Estado, como el Gobierno de Tamaulipas, confirmaron que las balas que se emplearon durante los hechos narrados por Claudia Edith Pardo salieron de un arma oficial de la Guardia Estatal.
Por su parte, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo Escudero, calificó la muerte de la menor Aranza Aidenaly, como “un daño colateral”, justificando el hecho y asegurando que los elementos bajo su mando sólo repelieron una agresión.

