Martín De Luna/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —Rebeca Kymari Garza Balquiarena sabe de qué habla cuando sube a un escenario a exponer el acoso escolar, al detallar que, durante toda la primaria, de los seis a los nueve años, fue blanco de burlas por su peso, su apariencia y su timidez; una experiencia que la llevó a aislarse de sus compañeros y que hoy convirtió en el eje de un proyecto que recorre escuelas de Tamaulipas.
“Fui una niña buleada. Yo de chiquita era muy gordita y quería ser muy callada siempre, porque no me gustaba hablar ni convivir con nadie. Eso me hizo objetivo de muchas burlas”, relató la joven, quien estudia la especialidad de Logística en el Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (Cbtis) número 24.
La conferencista dijo que el rechazo llegó a tal punto que pasaba el tiempo libre encerrada en el baño de la escuela. “Nadie quería comer conmigo, nadie quería hablar conmigo, y mi única salvación era estar en el baño encerrada a que siguieran mis clases”, recordó. Las secuelas la llevaron a recibir atención psicológica durante cerca de dos años.
Con el tiempo, explicó, decidió darle otro sentido a lo vivido. De esa reflexión nació “Dibuja tu Historia, Alto al Bullying”, proyecto con el que comenzó a impartir conferencias en 2024 y con el que ya ha visitado alrededor de 33 primarias, secundarias y planteles como Cbtis.
Para Garza Balquiarena, quien ejerce el acoso rara vez mide sus consecuencias. “La persona que realmente hace el bullying no dimensiona el daño que puede causar. Causa daños permanentes en una persona y que tardan mucho tiempo en superar”, advirtió al detallar que a su juicio, las agresiones suelen ser reflejo de las inseguridades y los miedos de quien las comete.
El mensaje central que transmite a niñas, niños y adolescentes es que una experiencia dolorosa no debe determinar su futuro. “No puedes dejar que algo que pasó en tu vida defina lo que vas a hacer por el resto de tu vida”, sostuvo.
También insistió en la importancia de pedir ayuda y no guardar silencio. Recomendó acudir en primer lugar a padres, tutores, abuelos o hermanos, así como a maestros, directivos o instituciones especializadas, “Siempre saber que estás apoyado por alguien y nunca dejar que te callen”, señaló.
Su trabajo le valió el año pasado el Premio de la Juventud en la categoría de género y diversidad, categoría A, cuando tenía 15 años. La conferencista consideró que este tipo de reconocimientos abre oportunidades y da visibilidad a los jóvenes que buscan emprender proyectos en el estado.
El recurso obtenido lo destinó a su primer negocio, “El Carrusel”, que su abuelo instaló en el bulevar en 1965 y que permaneció cerrado tras su fallecimiento. En enero de este año, Rebeca Kymari volvió a ponerlo en marcha.

