Martín De Luna/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —La antigüedad de la red de drenaje y la descarga de residuos no aptos para las tuberías generan una carga de trabajo que en ocasiones rebasa la capacidad de respuesta del organismo, admitió Fernando García Fuentes.
El gerente general de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) explicó que los tapones más comunes se forman por sobrantes de comida y otros residuos sólidos.
“Son tapones que difícilmente se deshacen con el flujo del agua”, dijo al detallar que para atenderlos entra en acción el equipo Vactor, encargado de lo que la Comapa llama desazolve, es decir, destapar la tubería.
Sin embargo, aclaró, no todos los casos se resuelven con ese procedimiento. “Los tapones a veces se hacen tan duros que el equipo no puede con esos tapones”, explicó, por lo que cuando se trata de tubería muy vieja o de obstrucciones generadas por residuos no aptos para las redes, es necesario romper el pavimento y excavar.
“El drenaje es un poco más profundo que las redes de agua, hoy sí podemos decir que están de menos a dos o tres metros de profundidad, lugares en donde es mayor”, indicó.
El funcionario reconoció que este tipo de trabajos son “mucho más costosos, mucho más lentos” y que la Comapa “a veces” se ve rebasada para atender todos los problemas.
Explicó que actualmente el organismo opera con cuatro equipos Vactor en la ciudad, además de cuadrillas, retroexcavadoras y compresores. “Normalmente en una semana podemos hacer tres, en promedio tres o cuatro rehabilitaciones”, precisó, y aclaró que una sola rehabilitación puede tardar de tres a cuatro días, a diferencia de una reparación de fuga de agua, que es un proceso más sencillo.
Sobre la responsabilidad de negocios de comida en la generación de tapones, García Fuentes confirmó que taquerías y puestos similares contribuyen al problema.
“En los negocios de comida, a veces, no siempre, desechan grasas y aceites a nuestras redes, y además de desechar grasas y aceites, también desechan algunos residuos de comida”, dijo.
Y agregó: “Las tuberías son pequeñas para esto, no están preparadas para recibir este tipo de elementos”.
El gerente general detalló que la Comapa cuenta con un programa de verificación de control de descargas que revisa negocios de comida, lavanderías y otros establecimientos con ese tipo de vertidos, para constatar que cuenten con trampas de grasas o de residuos sólidos.
Cuando un negocio carece de ellas, procede la sanción, que ronda los cinco mil pesos. “No se trata de un esquema recaudatorio”, afirmó, y añadió que en ocasiones lo recaudado por multas y cuotas de control de descargas “no nos sirve ni para una sola verificación”.
Sobre el número de sanciones aplicadas, dijo no tener la cifra exacta a la mano, aunque recordó que en el último año se aplicaron alrededor de 20 a 25 de este tipo.
“La mayoría de los establecimientos ya han empezado a cumplir con estas trampas de grasas y ya cuentan con ellas”, apuntó, y agregó que además les están dando mantenimiento.

