Darío Vera/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —En 1926, en Victoria apenas había 20 mil habitantes y fue justamente el 10 de febrero de hace 100 años cuando Don Norberto Martínez Aguilar vio la primera luz, para construir a base de pala, cuchara y carretilla, una vida de trabajo y esfuerzo, que le ha permitido hasta el día de hoy, ver crecer su descendencia, hasta formar una familia de 186 integrantes.
Hijo de Francisco Martínez y Eufrocinda Aguilar, fue el primero de seis hermanos y desde muy joven aprendió que el respeto y la vida se ganan con el esfuerzo de un trabajo honrado, es por eso que aprendió el oficio de albañil hasta convertirse en un maistro de respeto, que con sus manos ayudó a construir desde modestos hogares, hasta obras de relevancia como la clínica del IMSS, hoteles, cines, teatros, puentes.
La obra más importante que Don Beto ha construido, es sin duda la familia que hizo junto a su amada esposa, Juana Hernández Perales.
Junto a ella le dio vida a diez retoños: cinco hijas y cinco hijos, que con el tiempo se multiplicarían en sus cinco nueras y cinco yernos; después llegaron los nietos, que al día de hoy suman 36: 13 mujeres y 23 varones, entre los que cuenta ahora a los nietos políticos, que ya van 29.
De sus nietos nacieron 69 bisnietos que le han dado 12 bisnietos políticos, que a su vez sumaron a la familia 20 tataranietos.
El barrio de la Miguel Alemán hoy está de manteles largos porque Don Beto cumple un siglo de vida y con su ejemplo, ha forjado un legado de trabajo y amor que hoy se tiene que celebrar a lo grande.

