Redacción/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —Ana Cristal, americanista de corazón, celebró este fin de semana el campeonato de Cruz Azul como si fuera suyo. No lo hizo por cambiar de camiseta ni por subirse a la ola del momento. Lo hizo por alguien que ya no está físicamente, pero que sigue presente en cada recuerdo: su hermano, conocido por todos como “Mante Mante”, un cruzazulino apasionado que soñaba con ver a su equipo campeón.
Ese sueño, que durante años compartió con lágrimas, esperanza y fidelidad, por fin se cumplió, aunque él ya no pudo verlo en vida. Por eso Ana, con la emoción a flor de piel, decidió festejar ese título en su honor, rompiendo la barrera de los colores para demostrar que el amor va más allá de las rivalidades.
Junto a ella, su hijo Iker, también americanista, se unió al festejo, sabiendo que ese momento era por y para su tío. Porque cuando el fútbol une así a las personas, gana la vida, gana el corazón… gana el fútbol.
Esto es lo bonito del fútbol.
No se trata solo de quién mete más goles, sino de quién te enseñó a amar el juego, quién te hizo soñar con un campeonato, quién te hizo sentir parte de algo más grande.
Y hoy, en lo alto del cielo, seguramente hay una sonrisa cruzazulina celebrando como nunca.

