Redacción/LaExpresión
CIUDAD VICTORIA. —En un esfuerzo por evaluar el impacto del programa Sembrando Vida en Tamaulipas, Leonardo Martín Padilla Ríos, coordinador territorial del programa, se reunió con los 206 coordinadores de los Centros de Aprendizaje Campesino (CAC) del estado.
La reunión, que abarcó desde Altamira hasta Jiménez, tuvo como objetivo escuchar las experiencias y valoraciones de los coordinadores sobre el funcionamiento del programa en sus respectivas regiones.
Padilla Ríos destacó la importancia de esta evaluación, que busca obtener una valoración directa del programa a través de los coordinadores de los CAC, quienes representan a las comunidades beneficiarias. “Queremos escuchar cómo ha funcionado el programa en el estado y conocer los beneficios que ha traído a las comunidades”, mencionó.
En la reunión también estuvo presente la coordinadora regional de la Huasteca, una región que comprende partes de Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí e Hidalgo.
Su participación refuerza el compromiso del programa con una supervisión y seguimiento cercanos, así como la atención a las necesidades específicas de las comunidades.
Desde su implementación en 2020, el programa ha enfrentado desafíos significativos, como la pandemia de COVID-19 y las severas sequías que han afectado la región.
A pesar de estos obstáculos, los coordinadores de los CAC han trabajado en estrategias de conservación y aprovechamiento del agua, incluyendo el reciclaje de botellas para almacenar agua.
El programa Sembrando Vida no solo busca la generación de empleo, sino también el desarrollo de proyectos productivos colectivos que beneficien a las comunidades.
Los participantes, que incluyen tanto a hombres como mujeres, deben ser mayores de edad, y muchos de ellos continúan activos incluso en la tercera edad.
“Tenemos gente que tiene casi 90 años y sigue sembrando”, comentó Padilla Ríos, destacando el compromiso y la resiliencia de los participantes.
Actualmente, el programa cuenta con 4,300 sembradores, con una meta de llegar a 5,000. Los sembradores son responsables de cultivar productos forestales, frutales y agroindustriales, como maguey y manzana, y desarrollar proyectos productivos como la venta de dulces de leche de cabra, la crianza de cerdos y la producción de huevo para la venta.
Padilla Ríos enfatizó que los sembradores son los que realmente pueden evaluar la efectividad del programa, ya que ellos experimentan de primera mano el impacto en sus comunidades. “Ellos son los que prácticamente nos van a decir si funcionó o no el programa”, afirmó.
Ante el próximo cambio de sexenio, existe incertidumbre sobre el futuro del programa. Sin embargo, Padilla Ríos señaló que la continuidad del programa ha sido reafirmada en varias ocasiones por las autoridades.
“No sabemos cómo va a seguir, pero seguiremos trabajando para adaptarnos a las nuevas reglas y continuar apoyando a nuestras comunidades”, concluyó.
Esta reunión de evaluación subraya el compromiso del programa Sembrando Vida con el desarrollo sostenible y el bienestar de las comunidades rurales en Tamaulipas, reforzando la importancia de escuchar y adaptarse a las necesidades locales para asegurar su éxito continuo.


