A pesar de los pesares…

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Rosa Elena González

Ayer fue en México el Día del Periodista y es triste darse cuenta que cada vez es menos valorada y más difícil ejercer la profesión en esta bella patria. 

No lo decimos nosotros, el trato que la mayoría de los periodistas reciben en nuestro país lo muestra, y las estadísticas de asesinatos a quienes se dedicaron a escribir o dar noticias en los diversos medios de comunicación así lo marcan. 

Bueno, hasta la Organización de las Naciones Unidas ha declarado que nuestro México es el país más peligroso para ejercer la actividad periodística en los últimos tiempos, aparte que la pandemia, COVID-19, le agrega otro ingrediente para hacer más difícil y riesgosa la profesión. 

En estos tiempos aparte del riesgo de resultar contagiados de COVID a la hora que muchos periodistas realizan su trabajo, poco se valora a los comunicadores, eso se ve y se siente en suelo mexicano, en ocasiones hasta se presiente que quieren terminar con el gremio, con esa profesión. 

Además, los informes que publica la Campaña Emblema de Prensa, una organización no gubernamental con estatuto consultivo en la ONU, siguen ubicando a nuestro país como el más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, con todo y que ahora existe una dichosa ley de protección a periodistas. 

“Es inquietante la situación que se vive en México, dice la Campaña Emblema de Prensa al asegurar que muchos periodistas han perdido la vida y muchos medios de comunicación han recibido amenazas y hasta se han concretado ataques directos en sus instalaciones. 

Aun así el periodista en nuestro país sale valientemente a las calles, a enfrentar la vida y sus vicisitudes, empuñando sus armas que no son más que un bolígrafo, celulares y la tecnología que se tiene al alcance para realizar con mayor eficiencia el trabajo, porque el reportero está consciente que la sociedad requiere informarse, que es necesario mantener al pueblo al tanto de los acontecimientos, a pesar de los pesares. 

Cierto, hay situaciones difíciles de abordar porque en nuestro país aparte de todo y a pesar de que ya se tiene una ley para proteger a los periodistas la verdad es que las condiciones no están dadas para hablar con toda la libertad que se requiere, se tiene temor, por seguridad muchas veces se calla lo que se debería gritar. 

Lo peor de todo es que sin estar en los zapatos de quienes informan, hay que decir que muchas veces el periodista es incomprendido y en ocasiones hasta le llaman cobarde, pero lo cierto es que además de informar también se tiene que cuidar la integridad física y emocional de las familias. 

La prensa, los medios de comunicación, son elementos necesarios en una sociedad moderna y democrática, ayunque hoy a muchas luminarias del poder les cueste entender o no lo quieran reconocer, la verdad es que el comunicador es parte del engranaje de un sistema, el vínculo entre pueblo y gobierno. 

Razón por la que urge, además de que se profesionalice y recupere la dignidad del periodismo,  se tengan garantías para informar cómo se debe, es necesario porque el pueblo lo requiere y así poder quitar la mala etiqueta de los comunicadores. 

Porque lamentablemente los sondeos de opinión ponen a los periodistas solo un paso atrás de los políticos y un paso adelante de los cultos religiosos en lo referente a la credibilidad, por lo que es necesario ser mejores para que la sociedad distinga que ya no es posible que por culpa de unos la lleven todos. 

Un periodista es aquella persona que se dedica profesionalmente al periodismo en cualquiera de sus formas, ya sea en la prensa escrita, radio, televisión, o medios digitales, su trabajo consiste en informar, descubrir e investigar temas de interés colectivo. 

Los principios básicos de todo comunicador es el respeto a la verdad, el periodista se convierte en informador entre el hombre y su entorno con responsabilidad y profesionalismo, de ahí que es necesaria la profesionalización. 

En los tiempos modernos el pueblo también se ha convertido, por necesidad, morbo o diversión, en comunicadores a través de las redes sociales, pero eso no se le puede llamar periodismo, es apenas una manera de expresarse y dar a conocer los acontecimientos que se están suscitando en determinado momento y lugar, sin embargo hay que reconocer que ha resultado muy eficaz y hasta de ayuda para seguir un tema de interés social o político. 

En fin, la situación es que ayer fue el Día del Periodista en México, un gremio que a pesar de los pesares sigue de pie.