…Y le llegó la fama: “Soy feliz con mi trabajo”, dice Víctor el del petróleo

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Rufino Aguilera / La Expresión

En Tampico. Usted que vive en la zona sur de Tamaulipas, durante su andar en el día a día, alguna vez se ha topado en la calle con un hombre alto, delgado, de tez morena, vestido de overol y con casco color naranja, empujando un barril con capacidad de 160 litros, ese personaje icónico urbano es ni más ni menos que “Don Víctor el del petróleo”.

Con 33 años dedicado a recorrer las calles de Tampico y Ciudad Madero, Víctor Manuel Cisneros Zúñiga, desde siempre quiso trabajar en la calle, pues no le gusta estar en un lugar fijo, sino le encanta salir a provocar la vendimia, “un día me dijeron que vendiera petróleo y lo hice y de ahí no pare, quien me lo compra es la ama de casa para trapear los pisos, para retirar el cochambre estufa, para cuando pinta con aceite o para la polilla”, dice.

Él inicia su día a las once de la mañana, trabaja todos los días a menos que este lluvioso o muy frío, ese día no sale con su barril que rellenarlo de crudo le cuesta ocho mil pesos y tiene una duración de dos meses, con el cual mantiene a su señora madre y a unos sobrinos, aunque todos cooperan en casa para la comida y pago de servicios.

“Es impresionante el apoyo que me da la gente en la calle, yo trabajo, yo no les pido dinero y me lo dan, ayer salí para Infonavit y a la gente le nace darme desde 15 a 40 pesos para un refresco, me regalan fruta, zapatos, overoles, si no me quedan se los regalo a bomberos o talleres mecánicos”, detalló.

Dijo que su mayor temor no es andar con el barril lleno de petróleo por la calle, sino que lo atropellen conductores que van en su automóvil manejando con el celular en la mano, “ahí si tengo miedo porque estoy expuesto a gente distraída y la verdad si he estado en peligro de que me arrollen”, señaló.

Dijo ser una persona feliz y afortunada, por el trabajo que tiene, es su vida, es su sustento, sólo tuvo oportunidad de estudiar hasta la secundaria y de ahí comenzó a trabajar.

Nunca imaginó ser considerado un personaje icónico y urbano de Tampico, pues se considera un ciudadano más que vive en la colonia Vergel desde que nació: “agradezco a la vida por haberme dado este trabajo que disfruto día a día, me llena de satisfacción; he conocido mucha gente que le ha ido bien en la vida y me han apoyado de alguna manera”, expresó.