La mentira

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Maremágnum

Mario Vargas Suárez

Usted como yo entendemos el título de hoy y sabe que el no decir la verdad no es exclusivo de un sexo, institución, profesión, etc. La mentira y la clasificación que pudiera haber o inventarse es de todos los tiempos.

En este espacio intento referirme a las declaraciones de funcionarios que ocultan una verdad que afecta a la población de alguna forma, incluso cuando se utiliza a los medios masivos de comunicación y cabe aquello de “una mentira repetida mil veces termina siendo verdad”.

Las mentiras del Estado no son exclusivas de nuestro país, entidad federativa o municipio de los colores partidistas que imagine. Son y han sido tácticas publicitarias de tiempos inmemoriales, como en el cambio de horario en México a partir de 1996, cuando el presidente, Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), autorizó el odiado horario de verano.

En este tema México no fue el único, varios países alrededor del mundo comenzaron a modificar sus horarios, siguiendo los pasos de las potencias y finalmente se quedó como una medida permanente y ‘casualmente’ se homologó con EU, favoreciendo el comercio y el turismo.

La versión del Estado mexicano para el cambio de horario fue una supuesta medida de ahorro de energía y la consecuente reducción a las tarifas eléctricas para aprovechar la luz del día, prometiendo ahorros en el gasto familiar, omitiendo el objetivo real.

En Tamaulipas, como muchas entidades del país, el Estado recomienda medidas sanitarias para contener la Pandemia que nos afecta desde el 2020, desde el Centro se inventó el Calendario Sanitario, cuyos colores obedecen más a intereses particulares, que hasta exigen medidas específicas, en contradicción con la autorización de conciertos, apertura de estadios, plazas y hasta ferias locales.

Por cierto, está pendiente el programa artístico de la Feria Tamaulipas 2021, tanto en El Teatro del Pueblo, como en el Palenque; los precios ya quedaron en 25 pesos por adulto y supongo los ‘abuelitos’ y menores de 12 años son gratis. En Tampico empezó la semana pasada y fue escenario de precandidatos al gobierno del estado.

El Estado mexicano, la Cuarta T de México, ha utilizado el sentimiento nacionalista y humanitario, para permitir desde el 2019 la llegada masiva de ciudadanos de origen diverso con la intención de llegar a Gringolandia.

El detalle es que ya no solo son personas (de todas las edades) de Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua, Venezuela… se han sumado cubanos, haitianos y hasta africanos y otras latitudes del mundo.

Las imágenes de las televisoras son dramáticas solo el ver los miles de extranjeros que invaden las carreteras del sur de México en su caminar hacia los Estados Unidos y ha llamado la atención algunas entrevistas, donde los inmigrantes desprecian ropa y hasta comida que la gente buena de México les ha ofrecido.

¿Cuántos han ingresado ilegalmente la frontera sur de México, con la intención real o supuesta de tener como destino el país de norte? Me atrevo a pensar que ni el Estado mexicano conoce de los que han llegado a la frontera gringa.

Con explicaciones supuestamente humanitarias y dicen apegadas a derecho, la Cuarta T, ha declarado que extiende a los ‘migrantes’, documentos migratorios y ‘las malas lenguas de las buenas gentes’, han hecho correr la versión de que hasta credencial del Instituto Nacional Electoral y Clave Única del Registro de Población (CURP) les ha entregado.

De todos los extranjeros que entran al territorio mexicano ¿Cuántos se quedan en el país?, ¿Cuántos ingresan a los E.E.U.U.? y ¿Cuántos son repatriados? Supongo no hay una estadística real.

En México existe el añejo problema del desempleo, sabemos que muchos connacionales están catalogados en el subempleo y en el comercio informal; por si fuera poco, los servicios de salud pública son insuficientes para la población en general… aunque llama la atención la existencia de brigadas atendiendo a los que vienen de otros países y no creo que el Estado omita nuestro pago de impuestos.

“Gracias a Dios no hemos tenido problemas con migración, Dios nos está abriendo puertas”, dijo Elio González, quien es parte de la caravana, mientras se duda si su Dios tiene siglas humanas.

Las razones humanitarias es un tema difícil de entender, cuando se gastan impuestos en la Guardia Nacional, el Ejército, la Marina, el Instituto Nacional de Migración y hasta los policías municipales, que son incapaces de contener las caravanas de ‘invasores’ que pareciera que ‘Dios’ los alienta, que permite su ingreso a territorio mexicano.

Algunos periodistas han denunciado la incorporación hasta de menores de edad y jóvenes que se incorporan a las filas de los diversos cárteles del país, incluso hay historias de muchos niños y niñas sicarios… ¿cuántos serán extranjeros?
El tema es difícil y empeorará en el futuro cercano.