Tim Jenkin vuelve a prisión, en cine y con Daniel Radcliffe

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Más de tres décadas le tomó al activista llevar a la gran pantalla su novela, que hoy se estrena justo cuando las salas retoman sus operaciones en la Ciudad de México.

Desde que escapó de la Prisión Central de Pretoria, en 1979, el activista anti-apartheid Tim Jenkin quería que su historia llegara a la pantalla grande como hoy lo hará con el estreno de “Escape from Pretoria” (“Fuga de pretoria”), primer largometraje de TNT Original del sello Particular Crowd.

Sin embargo, el sudafricano se encontró obstáculos que retrasaron su sueño a pesar de que desde la publicación de la novela (en 1987 y donde relata la fuga) surgió interés por retratar la lucha contra el sistema de segregación racial de su país.

“Firmamos con una compañía y dos semanas antes de empezar la película, a finales de los 80, una persona dijo que quería cortar la mayoría de cosas políticas y hacer sólo un escape técnico”, recuerda.

“No podíamos hacer eso porque en ese momento el apartheid seguía en el poder y necesitábamos hacer una fuerte declaración política así que ya no se hizo”, comenta a EL UNIVERSAL.

Fue al saber que el actor inglés Daniel Radcliffe ya había firmado para interpretarlo y protagonizar la cinta que supo que esta vez iba en serio.

Pero en la labor de adaptar la trama del papel a la película siempre hay cosas que se quedan fuera y que pueden no gustar a los escritores. Hay ejemplos como el de Stephen King y El resplandor, a quien la actuación de Jack Nicholson le pareció exagerada o Winston Gromm con Forrest Gump, que acabó en malos términos con el estudio pues no le pagaron el 3% de ganancias del filme.

En el caso de Jenkin, se dice feliz con el resultado pero relata que lo que no hace la película es retratar más el aspecto político que en los años 80 era vital para él sino más bien se centra en el lado técnico y humano del escape.

“El lado político se da cuando los otros presos quieren vernos como presos de conciencia, sienten que debemos permanecer encerrados y sólo por estar en la prisión estamos haciendo una declaración en contra del apartheid, pero sentimos que teníamos el deber de escapar porque éramos prisioneros de guerra”, explica.

“Para nosotros fue un acto político pero no apareció con mucha fuerza en la película porque ya no necesitamos hacer una declaración política; son 40 años después del escape y 25 del fin del apartheid”.