El reto de ser mujer

Maremágnum

Mario Vargas Suárez

 

 

No cualquier fémina puede darse el lujo de llamarse mujer.

Si bien El Día Internacional de la Mujer, antes llamado Día de la Mujer Trabajadora, fue una determinación de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con sede en la ciudad de Nueva York, en Gringolandia, no por ello todas las mujeres caben en ese concepto.

Históricamente a las mujeres se les ha visto -en todas las culturas- muy por debajo no del hombro, sino de otra parte del otro género, el varón. Pero aunque parezca mentira, ello parecía no importarles a las féminas.

Oficialmente la ONU institucionalizó El Día Internacional de la Mujer hasta 1975. Y no es que antes de este año no había mujeres, más bien apenas 25 años de iniciar el nuevo milenio, el mundo pareciera les ‘concedió’ el privilegio de ser conmemoradas y por consecuencia, reconocer su triunfo en las luchas de distintos contextos, sobre todo en la producción industrial.

Precisamente en un día como hoy, 8 de marzo, innumerables instituciones de toda naturaleza, desde gubernamentales, políticas, deportivas, sociales hasta filantrópicas, realizan distintos eventos para festejar esta celebración.

Los presupuestos, sobre todo gubernamentales son bastos, por lo que figuras internacionales son millonariamente pagadas, para que todo tipo de mujeres escuchen, quizá lo que ellas mismas quisieran gritar a los cuatro vientos: igualdad, paridad, equivalencia de sexos.

No cualquiera puede ser mujer, porque se infiere que la intención de los gobiernos del mundo, representados en la ONU, fue la de no permitir más injusticias, de ninguna índole, hacia ninguna mujer. Se tratare de quien se tratare: nacionalidad, raza, lengua, creencia religiosa, posición social, económica, cultural, o académica, etc., etc.

Con el Acuerdo de la ONU sobre la mujer, leyes y reglamentos se modificaron, al grado de que en cantinas y bares cambiaron los letreros a las entradas donde antes prohibían la entrada a menores de edad, mujeres y todo tipo de policías uniformados. Incluso en algunos bares se leía en puerta aparte, Departamento de mujeres.

La política en México también se modificó y ahora, por ley, se obliga a los partidos políticos -hasta la fecha- para que nominen en las elecciones locales o federales, al 50 % de los candidatos, que deberán ser mujeres.

Sin embargo algunas instituciones políticas han tenido este tipo de problemas, aunque lo han solucionado con Las Marías, que no son otras más que prestanombres, figuras y todo lo que aparente ser mujer, para ganar una elección y casi de inmediato, solicitan licencia y toma posesión del cargo el varón. Que no en pocos casos ha sido el esposo, hijo y uno que otro querreque.

Ser mujer no es sencillo, porque muchas damas con vestido y todo lo que la biología les otorga para ser del sexo femenino, han explotado esa condición para “vengarse” de los varones y no en pocos casos, algunos hombres han sido víctimas hasta de distintos acosos, incluyendo cónyuge.

Otras damas siguen con el estigma de que deben estar ‘detrás’ de su pareja, de sus hermanos, del papá o del abuelo, porque los hombres son los que saben, son los que mandan, son quienes mantienen y sostienen financieramente a la familia.

Con la mácula de que una mujer debe ser luchadora, guerrera, combativa, belicosa, la vida nos ha señalado gente del sexo femenino, que no solo minimiza a los hombres, sino que los ataca y muchas veces aprovecha su condición femenina para lastimar y hasta humillar al sexo opuesto.

¿Guerra de sexos? No, jamás. No la admito, porque busco igualdad, equidad, paralelismo, porque tengo la convicción de que no tiene por qué haber rivalidad entre la mujer y el hombre. Biológicamente somos diferentes, pero ello no es razón para ser iguales en muchísimos contextos.

Me encantó escuchar la voz de un padre joven que dice está educando a su hija “…para que sea igual a los niños y cuando sea mujer, a los hombres; porque la equidad de género no es superioridad femenina.”

Es cierto que a 18 años de este siglo XXI sigue habiendo incomodidades de algunas mujeres si ven a su pareja planchar, lavar, cocinar y esas cosas tradicionalmente hechas por ellas, pero se está cambiando. Ya los hombres se forman en la fila de tortillas, van al súper o mercado sin ella, etc., etc.

Ser mujer es un gran reto que se está logrando. ¿Abusadoras? Seguirá habiendo.

Hay una propuesta: El Día Internacional del Hombre. Tampoco estoy de acuerdo. ¿Somos iguales o no?

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