Hoy he muerto.

Alejandro Paz/ La Expresión

 

Me encuentro en un lugar que me hace sentir tranquilo.
En donde mi familia ya no tiene incertidumbre por el qué pasará.
Y en el que los amigos elevan sus oraciones a Dios por lo qué ocurrió.
Dispararon a mi oficina, me secuestraron y aparecí sin vida fue la historia que narraron en las redes sociales, todo salido de la mente de esas personas que dicen querer una vida de tranquilidad e incluso en dejar “un abrazo y beso para sus hijos”.
Esos que no piensan que puede ser falso lo que escriben y difunden.
Y hoy he muerto, pero solo para esas personas que se ocultan para “ayudar” a tener un mundo mejor, que de manera irracional señalan, acusan y estigmatizan a quienes si tenemos, un nombre, un apellido, rostro y una familia que se preocupa por nuestra vida.
He observado los usos que se le da a las redes sociales en diferentes estados de la República, y algunos lo hacen de una manera que da envidia, ahí informan con pruebas, interactúan ante los ojos de todos e incluso se organizan para reunirse fuera de la nube.
Pero las redes sociales en nuestro Tamaulipas no tiene alguna diferencia entre el mundo cibernético con la realidad.
Porque te insultan, te amenazan y ahora hasta te matan, para al final no saber quién o porqué lo hizo.
Estamos en un momento en que la insensibilidad e indiferencia alimenta a toda una sociedad.
Gracias a los amigos y a mi familia que saben que el único “delito” que cometo es robarles su tiempo, su sonrisa, su cariño y sus finas atenciones.
Si Tamaulipas decidió hacer un cambio, cuando empezaremos por nosotros.
Y si hoy he muerto para algunos, para a quienes les importo sigo vivo.
Con el favor de Dios estoy seguro que todo volverá a la normalidad.
Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.

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